Convergència vota por un nombre al borde del plagio

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Los ex CDC eligieron llamarse Partit Demòcrata Català, pero una agrupación de ex militantes de Unió dicen que es muy parecido a su Demòcrates de Catalunya

Carles Puigdemont y Artur Mas en la votación del congreso convergente. / EFE

Barcelona, 10 de julio de 2016 (11:58 CET)

Tras 48 horas de debate, y en las que la cúpula convergente se dio de bruces con un rechazo inicial de sus militantes, finalmente se ha decidido que el nombre del nuevo partido sea Partit Demòcrata Català.

Esta denominación ha obtenido 857 votos en la segunda vuelta, y ganó el pulso a Partit Nacional Català y Junts per Catalunya. Precisamente, este último nombre era el favorito de la comisión que debatía el tema, pero al final fue el primero que cayó de las preferencias de los acreditados al congreso.

Pero la nueva denominación viene cargada de polémica. La agrupación Demòcrates de Catalunya –nacida de ex militantes de Unió- advirtieron que ambos nombres son muy parecidos, y puede sembrar la confusión. Y lo vienen recordando desde el sábado, en que surgió el posible nombre.


"La ley de partidos dice que no se puede registrar un nombre de partido que puede inducir a confusión, y eso lo defenderemos donde sea conveniente", dijeron en otro tweet. 

Convergència busca la declaración de independencia unilateral

Tarde, ya en la madrugada del domingo, el congreso de Convergència aprobó las propuestas impulsadas por Artur Mas, y en los estatutos de fundación buscaron darle el mayor cariz soberanista posible. A última hora, una enmienda amplió la definición ideológica del nuevo partido: "demócrata, catalanista, independentista, europeísta y humanista". Un abanico de adjetivos para que todos quedaran contentos.

Para cuidar las formas y no quedar como cuperos prolijos, han acordado que el objetivo es la independencia de Cataluña, pero empleando los caminos legales y con el apoyo de la mayoría de la sociedad catalana (que en número de votos, todavía no lo han logrado). Y si el Estado bloquea el proceso, pues se contempla declarar la vía de la declaración de la independencia unilateral. Y obviamente, la concepción del Estado catalán sería una república.

Mas gana el pulso

El ex presidente catalán logró convencer con su propuesta de estructura organizativa: sugirió que haya un tándem de presidente y un vicepresidente, que tendrá más funciones institucionales antes que ejecutivas. Claro está, Mas quiere ocupar el primer cargo, y como segundo a bordo a Neus Munté, la actual consejera de Presidencia.

Las labores ejecutivas serán ejercidas por un consejo de doce miembros, de los cuales habrá un coordinador general que estará un escalón por encima de sus compañeros. Para ocupar una silla, cada candidato tiene que ser elegido en listas cerradas y no bloqueadas, de manera que si alguno no logra más del 50% de los apoyos, no podrá asumir el cargo. Hasta el 23 de julio no se elegirán a estos nuevos miembros.

Los congresistas han flexibilizado el régimen de incompatibilidad para ocupar funciones ejecutivas en el nuevo partido: los miembros del comité coordinador podrán ser diputados, pero no consejeros ni presidente de la Generalitat. Así gana fuerza la posible candidatura de Jordi Turull, actual presidente de Junts pel Sí en el Parlamento, como coordinador general del futuro partido.

 

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