El rey Felipe VI y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que debería ser consciente de que la política no es un juego. ED

El rey comparecerá esta noche para abordar la crisis catalana

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El rey Felipe hablará esta noche a las 21.00 horas para abordar la crisis catalana

Economía Digital

El rey Felipe VI y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que debería ser consciente de que la política no es un juego. ED

Barcelona, 03 de octubre de 2017 (18:56 CET)

El rey Felipe VI se dirigirá a los españoles esta noche a las 21.00 horas para hablar sobre la crisis catalana. La noticia llega dos días después de la celebración de la consulta del 1-O y una posible declaración unilateral de independencia (DUI) por parte de la Generalitat.  

El rey ha decidido dirigirse directamente a los españoles, después de un tiempo en el que la Casa real, y el propio Ejecutivo le han aconsejado permanecer en silencio. Pero los acontecimientos, y, principalmente, el hecho de que el Parlament esté a punto de declarar la independencia, le ha llevado a pronunciarse, con un mensaje que genera ya muchas expectativas.

El rey tiene una oportunidad para actuar de mediador e iniciar una posible salida al conflicto

El Gobierno de Carles Puigdemont ha pedido mediación a las instancias europeas. Y lo que desea el presidente catalán es ganar unos días de margen antes de la declaración en el Parlament para que se mueva algo, aunque sea de forma ínfima. El gobierno catalán también se plantea una declaración por plazos, con una convocatoria electoral en paralelo que ratificaría esa declaración. Es decir, sólo se haría efectiva tras las nuevas elecciones.

Para el rey Felipe puede supone la gran legitimación en su cargo como jefe de estado. El proceso soberanista se ha visto como un golpe de estado, tras la aprobación de la ley de referéndum en el Parlament y la ley de transitoriedad nacional. Se ha comparado con el 23F de 1981, que fue, precisamente, el momento en el que el rey Juan Carlos fue capaz de consolidar la democracia española, con su negativa a respaldar el golpe. Ahora, para el rey Felipe podría significar un momento parecido, porque está en juego la integridad del estado español.

 

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