Ciudadanos 'pasa' de los bloques electorales en los medios públicos

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NUEVOS MODELOS DE COMUNICACIÓN

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera (i), y el de Podemos, Pablo Iglesias (d)

desde Barcelona, 21 de febrero de 2015 (20:22 CET)

José María Calviño, director general de RTVE. Corre el lejano año de 1984. El PSOE arrasa en las elecciones de 1982, y decide que, en los medios públicos, deberá regir una política estricta en los periodos electorales para equilibrar la presencia de los distintos partidos políticos. Calviño no habla en ese momento de bloques, pero se refiere a la "minutación"  en la cobertura de la información electoral.

Y así ha sido. La Junta Electoral Central ha ido aplicando ese mecanismo desde entonces, sin apenas fisuras. Hasta el punto que la misma oposición a aquel gobierno socialista reclamó que se aplicara con mayor destreza, porque en los informativos la cobertura al gobierno del PSOE acababa siendo aplastante.

En 1989 toda la oposición, con el PP, CiU e Izquierda Unida a la cabeza, firma un documento en el que se pide la aplicación real de los criterios de propaganda electoral en la información periodística. Desde entonces la aplicación de los bloques, siguiendo "un minutaje proporcional al número de votos de las elecciones anteriores equivalentes", ha sido una constante.

De nada sirven las protestas de los profesionales

De nada sirven las protestas periódicas de los profesionales. En TV3 eso se produce ya en todas las elecciones. Los periodistas no firman las noticias políticas de esos bloques, y lo argumentan porque dicen estar en contra de que se apliquen aquellos preceptos que marcó el PSOE en los años ochenta. Pero los partidos, los clásicos, no quieren cambiar esa regla.

Ahora, ¿sirve de algo todo eso? Partidos como Ciudadanos o Podemos ya no le dan ninguna importancia. El problema es que los medios públicos deberán compensar la ausencia de los líderes de esos partidos en los bloques electorales con una mayor información en otros espacios.

Pero todo ello no crea angustia. Ciudadanos, por ejemplo, 'pasa' de los bloques en los medios públicos. El partido que lidera Albert Rivera tiene representación en Cataluña, y en Bruselas, con dos eurodiputados. Pero ahora, que se presentará en toda España, en las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo y en las generales de finales de este año, no podrá figurar en esos bloques, porque no tiene representación en esos municipios, ni en otras autonomías, ni en el Congreso.

Albert Rivera acude a todos los medios que le llaman

Fran Hervías, secretario de organización de Ciudadanos, cree que es un debate superado. "Es cierto que no podremos aparecer en esos bloques, pero eso se podrá compensar en los medios privados", afirma. Aunque esta cuestión va más allá de la diferencia entre medios públicos y privados.

Albert Rivera tiene una máxima que le gusta repetir: "Yo voy siempre a los medios que me lo piden", afirma. Eso le lleva a tener una presencia enorme, en radios y televisiones. Pero es que el propio Rivera tiene en su cuenta de twitter a 199.000 seguidores, que va aumentando ahora de forma exponencial.

Lo que diga, el mensaje que quiera transmitir, o en enlace que desee compartir, les llegará en un segundo a esos seguidores, que, a su vez, lo van compartiendo a sus respectivos seguidores. Se crea, de esa manera, una red que ya no es complementaria de otras, sino que es la red por la que cada vez más españoles tienen contacto con la información política.

Hervías precisa que, además, en el caso de Ciudadanos, "existe una red local, porque hemos crecido con la integración de partidos locales y provinciales, que tienen sus propias relaciones con periódicos locales y televisiones locales, con lo que la posible ausencia en los medios públicos no es ningún problema".

Los sondeos no son la realidad, ¿pero de qué sirven los bloques?

Esos bloques electorales, con los correspondientes bloques de propaganda electoral en las emisoras de radio públicas y televisiones públicas, las de la administración central, y las autonómicas, resultarán este año casi como una reliquia del pasado.

En caso de Podemos, el nuevo partido que irrumpe sin pasado y sin representación en las instituciones, es calcado al de Ciudadanos. Las televisiones privadas se rifan la presencia de Pablo Iglesias o de Iñigo Errejón, que tienen en sus cuentas de twitter 845.000 y 177.000 seguidores respectivamente. Los propios partidos, además, difunden sus mensajes por twitter. Ciudadanos tiene 112.000 seguidores, por los 546.000 de Podemos.

¿Deberían cambiar los criterios en los medios públicos? El catedrático de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras, entiende que "tampoco se puede basar todo en los sondeos y pensar que, efectivamente, esos partidos tendrán el peso que se les da ahora, y en función de ello otorgarles ya espacios en los bloques electorales". Tal vez sea un criterio racional, pero las nuevas formaciones consideran que pueden prescindir por completo de esas rigideces de la Junta Electoral Central. 

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