El vehículo en que las autoridades alemanas transportaron a Puigdemont de la comisaría policial a la cárcel de Neumünster. Foto: EFE/PNF

Carles Puigdemont inicia su cara a cara con la justicia

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El arresto de Carles Puigdemont en Alemania pone a correr el reloj de su encuentro con la justicia

Economía Digital

El vehículo en que las autoridades alemanas transportaron a Puigdemont de la comisaría policial a la cárcel de Neumünster. Foto: EFE/PNF

Barcelona, 26 de marzo de 2018 (04:55 CET)

El arresto de Carles Puigdemont el domingo a su entrada a Hamburgo, Alemania, pone a correr el reloj de su encuentro con la justicia. Su primer encuentro con un juez será este mismo lunes, cuando deberá comparecer ante el Tribunal administrativo de Schleswig-Holstein para comprobar su identidad.

Después de esto, las autoridades alemanas lo trasladarían al Tribunal Superior de Schleswig-Holstein, que decidirá si lo envía a prisión a la espera de su extradición. Luego, el caso deberá elevarse a la Fiscalía General de Schleswig, que evaluaría la entrega a las autoridades españolas.

En España, los agentes trabajan de forma incesante desde el arresto del domingo para enviar a Alemania toda la documentación necesaria para procesar la Orden Europea de Detención y Entrega en su contra, enviada el viernes por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena por los delitos de rebelión y malversación.

Si Puigdemont admite la euroorden, la extradición se produciría en un máximo de diez días

La agencia Efe cita a fuentes jurídicas que señalan que el horizonte se antoja "complicado" para el expresidente catalán huido, especialmente por el historial de "intensa" cooperación judicial entre España y Alemania en esta materia.

Pero para que Puigdemont regrese a España, deben suceder varias cosas. Primero, la Justicia alemana tiene que aceptar la euroorden y determinar si entregará al político independentista a las autoridades españolas. Lo que pase después dependerá del mismo Puigdemont.

El expresidente autonómico puede admitir o no la euroorden. En el primer caso, la extradición sucedería en un plazo máximo de diez días.

En el segundo caso, Alemania abriría un procedimiento para que un juez escuche sus declaraciones, y se abriría un plazo máximo para decidir de 60 días, prorrogables a 90 en casos excepcionales. Si deciden extraditarlo, las autoridades alemanas tendrán diez días para la entrega.

Horizonte complicado

El hecho de que Alemania tipifique el delito de rebelión de forma muy similar a la española complica más la situación de Puigdemont.

Además, siendo la euroorden un instrumento jurídico de la UE que aplica el principio de reconocimiento mutuo, desaparecen motivos de denegación como la consideración de los delitos como delitos políticos, que es una de las líneas clave de la defensa de Puigdemont.

Sin embargo, los abogados del expresidente catalán podrían alegar graves razones humanitarias, lo que tendría la capacidad de alargar el proceso en una situación extraordinaria. Si pide el asilo, también podría alargarlo, pero tiene pocos visos de prosperar, puesto que la euroorden pesa más que una petición de asilo.

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