Bruselas pone a Galicia como ejemplo de mala política acuícola

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El Tribunal de Cuentas critica que los fondos europeos para acuicultura se repartiesen a diestro y siniestro sin evaluar qué proyectos serían rentables

Inauguración en 2009 de la planta de Pescanova en Mira (Portugal) | EFE

28 de septiembre de 2014 (17:55 CET)

Hace ya bastante tiempo que la acuicultura gallega echa en cara a la Xunta una parálisis sin precedentes en el sector. No es una cuestión de color político sino de gestión, y las regañinas que han llamado a la puerta del bipartito también han golpeado con fuerza al Gobierno de Feijóo. Principalmente, porque la acuicultura es una máquina de perder inversiones. En Apromar calculan que se escaparon 600 millones en proyectos mientras en los despachos de San Caetano se sigue tramitando el plan director, otro más, para reordenar el sector.

A estas críticas que llegan desde dentro se han sumado otras que llegan desde muy lejos. Un informe del Tribunal Europeo de Cuentas que analiza el uso de fondos procedentes de Bruselas para la promoción de la acuicultura pone a Galicia como ejemplo de lo que no debe hacerse. No es la única salpicada. También se critica a Andalucía y Francia, y le caen palos a Polonia, Rumanía e Italia. Todo ello para concluir que ni los recursos europeos han sido bien aprovechados ni las distintas administraciones han logrado una estrategia óptima para repartirlos.

Los errores de Galicia

En el caso de Galicia, hay dos críticas fundamentales. Explica el informe que en Rumanía y Polonia no se llevó a cabo una ordenación del espacio marítimo en apoyo de la acuicultura, mientras que en Galicia y Portugal todavía se está desarrollando. Primer inconveniente.

Pero los mayores problemas que encuentra el organismo fiscalizador están en la aplicación de las ayudas. Entienden en el TCE que los fondos se repartieron sin miramientos a golpe de subvención, pero dicho reparto estaba muy lejos de seguir criterios rigurosos en la selección de proyectos. "En España (Andalucía y Galicia) y Francia, como el presupuesto disponible para las medidas de apoyo a la acuicultura era superior al valor total de las solicitudes recibidas, se otorgó financiación a todos los proyectos que cumplían los criterios básicos de subvencionabilidad”, dice el Tribunal de Cuentas.

Y acto seguido, pronuncia la reprimenda: “Así, no se establecieron prioridades entre los proyectos, por lo que aumentó el riesgo de que no se obtuviera rentabilidad”.

El informe apunta que seis de los diez evaluados en España apuntaban a una mala selección en los proyectos y en otros cinco casos se adquirieron buques de servicio “pero no hubo mejoras en la producción ni en el empleo”.

Sin nuevas concesiones desde 1985


Finalmente, el TCE destaca que en Galicia no se otorgan nuevas concesiones de acceso a espacios marinos para el desarrollo acuícola desde 1985 pese a las solicitudes presentadas. “Aunque en el momento de la fiscalización no existía la ordenación del espacio marítimo y las autoridades autonómicas de Galicia habían encargado un estudio sobre la idoneidad de otros espacios marinos para el desarrollo de la acuicultura, en la práctica la posibilidad de conseguir nuevos accesos ha sido muy limitada”, concluye el informe.
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