BNP Paribas ficha por la Xunta al año de asesorar la venta de Novagalicia

stop

Asume el mayor contrato para la gestión de vehículos oficiales de la Administración autonómica

Rocío Mosquera, conselleira de Sanidade

Vigo, 18 de diciembre de 2014 (20:45 CET)

BNP Paribas ha logrado finalmente entrar por la puerta grande del complexo administrativo de San Caetano y pisar la moqueta de la sede del Gobierno gallego. Todo gracias a un contrato público con la Consellería de Sanidade. El debú se produce tan solo un año después de que la entidad bancaria pilotase el asesoramiento del FROB en la subasta de NCG (ahora Abanca), un proceso que culminó con la adjudicación de la entidad gallega, previamente nacionalizada con un coste de 8.600 millones de euros de dinero público, a manos del grupo venezolano Banesco, por la cifra de poco más de 1.000 millones.

El banco francés llevaba varios años intentando adquirir un estatus de peso en la Administración gallega. Lo ha hecho, por fin, a través de un contrato para gestionar una nueva flota de vehículos del Servicio Galego de Saúde (Sergas), del que ha resultado adjudicataria y que pondrá en marcha en 2015. Se trata de un compromiso de renting (uso y mantenimiento en alquiler de flota) para incorporar un total de 150 nuevos vehículos al servicio de la Consellería de Sanidade.

Rebaja de 800.000 euros

Para la consecución del citado convenio, la institución financiera se ha tenido que dejar aparentemente algunas plumas por el camino. Si bien el presupuesto de licitación fijado por la Consellería de Sanidade estaba situado originariamente en 2,8 millones de euros sin IVA, la firma Arual Service Lease, filial de BNP Paribas, lo ha dejado en 2,01 millones de euros. Y lo ha ganado.

De esta forma, con un presupuesto bastante más bajo que el de licitación oficial, Arual Service se aseguraba la consecución del acuerdo con el Sergas para los próximos cinco años. Las rebajas de los contratistas privados en los concursos públicos son, no obstante, una realidad normal en tiempos de crisis, lo que obliga a afilar la calculadora lo máximo posible para poder vencer a los competidores en liza ante las Administraciones públicas.

Llamando a la puerta

BNP Paribas llevaba en apariencia varios años dejando al destino la posibilidad matemática de ocupar un hueco al calor de la fogata de un contrato autonómico. Pero, además de la suerte, también ha estado llamando tenuemente a la puerta de la Xunta. El episodio más conocido, y también cronológicamente más cercano, guarda relación con el proceso de subasta de la entidad gallega NCG Banco, heredero de Novacaixagalicia, fruto, a su vez, de la fusión anterior de Caixa Galicia y Caixavigo. La entidad gala asesoró al FROB en la subasta convocada para enajenar NCG después de haber sido saneada con ingentes cifras de dinero público.

Durante el proceso de subasta se puso en tela de juicio la independencia de la institución financiera gala por ser simultáneamente accionista del Santander y del BBVA, dos de los postores más poderosos de la subasta por NCG. Si bien no es menos cierto que el método elegido finalmente, la subasta pública, fue, sin duda, el más transparente de entre los posibles. Y por serlo, quizá también obtuvo el resultado más sorprendente.

Recelos

A NCG le salieron novias desde el sector financiero español, y desde el otro lado del Atlántico. Banesco, el grupo del banquero Juan Carlos Escotet, se hacía con el banco gallego, no sin los recelos del poderosísimo sector bancario español (además de los citados, entre otros, La Caixa, Popular y Unicaja), que vieron frustradas sus expectativas tras haber salido de compras por Galicia. Pese a considerarse ellos mismos mejor colocados, Banesco compró finalmente a través del banco Etchevarría, también englobado en su grupo.

Puntos de conexión

El punto de conexión más intenso, aunque no tan cercano, entre BNP Paribas y la Xunta es, con todo, el relacionado con una campaña de marketing promovida por su filial de vehículos de alquiler, Arual Services Lease. Precisamente ha resultado adjudicataria del contrato con el Sergas. La sociedad dependiente del gigante galo aconsejaba a la Administración gallega que alquilase su flota oficial de vehículos, de manera que con esta fórmula de arrendamiento las arcas gallegas se ahorrarían al año, según su tesis, en torno a 2,2 millones de euros.

En su empeño por desplegar diferentes actividades cuantitativamente relevantes en la comunidad gallega, la entidad francesa también participó como asesora en una ampliación de capital de Pescanova, en el año 2010. En aquel entonces no había comenzado la desproporcionada gestión financiera de la multinacional gallega, que acabó en un concurso de acreedores con un deuda colosal y que aún está depurando.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad