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La policía espera tener identificados a todas las víctimas para el lunes, mientras avanzan las investigaciones para determinar los objetivos de los terroristas

Jordi Català y J.P.Ch.M.

Una mujer prende una vela en homenaje a las víctimas del atentado en Las Ramblas. Los atentados, sus lecciones y el coraje para aplicarlas. EFE-MP

Barcelona, 20 de agosto de 2017 (19:49 CET)

Cuatro días después de los atentados en Barcelona y Cambrils, las investigaciones están cerca de determinar la estructura de la célula terrorista y averiguar, por ejemplo, si el imán Abdelbaki Es Satty fue el cerebro del ataque y cómo logró que un grupo de doce jóvenes, la mayoría menores de 22 años, emprendan un raid de muerte la tarde y noche del jueves.

Ataques a gran escala

Los Mossos d’Esquadra consideran que la célula estaba preparando varios atentados de gran magnitud. Habían acumulado más de 100 bombonas que fueron descubiertas en la vivienda de Alcanar que explotó por la manipulación de explosivos. Según las investigaciones, el incidente alteró los planes de los terrorista e improvisaron los atropellos de Las Ramblas y la zona portuaria de Cambrils.

De los doce terroristas que integraban la célula, cinco fueron muertos en Cambrils, y por lo menos otros dos fallecieron en la explosión del chalet ocupado de Alcanar, donde la policía ha hallado restos biológicos de una tercer persona. Cuatro miembros han sido detenidos, y un miembro, Younes Abouyaaqoub, todavía está prófugo.

Víctimas

El último balance mantiene que 14 personas fueron víctimas de los atentados: 13 en Las Ramblas y una mujer en Cambrils. La última identificación fue de Julian Cadman, un niño australiano de siete años. Queda el interrogante de la aparición de una persona muerta en el coche que saltó un control de seguridad en Sant Just Desvern.


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Balance de los atentados, por Jordi Català

Cuadros de ansiedad

Además de los 130 heridos atendidos en los hospitales de Barcelona y Tarragona, hay que sumar a otras 85 personas que fueron atendidas con cuadros de ansiedad. Se trata de testigos de los atentados que no resultaron físicamente heridos en los ataques, pero a los que el impacto emocional que les supuso vivir estas situaciones ha derivado en situaciones de fuerte angustia que han requerido atención médica sin ingreso.



Según el departamento de Salud, esta es una reacción producida por una situación de mucho estrés y que acostumbra a manifestarse unas veinticuatro horas después del impacto.

Solidaridad

Instantes después del ataque los ciudadanos se acercaron a ayudar a las víctimas en Las Ramblas. Las muestras de ayuda se multiplicaron: hoteles que ofrecían alojamiento, comercios que abrían las puertas como refugio, voluntarios que acercaban comida a los retenidos en las carreteras, taxistas que llevaban gente gratis a sus hogares, etcétera.

El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat convocaron a un minuto de silencio en la Plaza Cataluña, donde se acercaron más de 100.000 personas. A lo largo de Las Ramblas, y sobre todo en el mosaico de Miró –donde la camioneta homicida terminó su carrera- cientos de vecinos y turistas dejan flores, velas y mensajes en recuerdo de las víctimas.

El domingo se realizó una misa en la Sagrada Familia, y los homenajes, minutos de silencio y manifestaciones de apoyo se multiplican en todo el mundo. Además las fuerzas de seguridad suelen ser aplaudidas en encuentros espontáneos por los barceloneses.

Y la ciudad adoptó un nuevo lema para enfrentar la barbarie: ‘No tengo miedo’.

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