Artur Mas busca cómo salvarse a sí mismo y agotar la legislatura

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PROCESO SOBERANISTA

Artur Mas comparece en el Palau de la Generalitat I ED (Manel Manchón)

14 de octubre de 2014 (22:10 CET)

Nadie engaña a nadie. Aunque durante el largo proceso soberanista, que arrancó con la Diada del 11 de septiembre de 2012, los diferentes vaivenes de la política catalana lleven a considerar que las traiciones y los juegos de manos han vuelto a ser la tónica dominante.

El President Artur Mas pactó con el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero para salvar el Estatut, provocando que Esquerra Republicana rompiera el acuerdo. Y ahora, presionando a Esquerra para que acuerde una lista conjunta, tras ofrecer una pseudoconsulta para el 9N, Mas podría lograr, de nuevo, su objetivo: seguir gobernando hasta el final de la legislatura en 2016.

CiU no quiere elecciones

Mas desea mantener el proceso soberanista, sí, pero también seguir en el poder, teniendo en cuenta que CiU se podría deshacer en estos momentos como un azucarillo en unas elecciones anticipadas. El President se comprometió a convocar la consulta. Lo ha hecho. Se comprometió a hacer lo posible y ha llegado a ofrecer un sucedáneo de consulta, llegando a una cierta insurrección, teniendo en cuenta que es el máximo representante del Estado español en Cataluña.

Con todo ello, si Esquerra no se aviene a presentarse en las elecciones con una lista conjunta, Mas asegura que “no tendría sentido” un adelanto electoral, en clave plebiscitaria.

La ANC, ¿al lado de Mas?

Una de las claves, si no la principal, la tienen las dos entidades que han protagonizado el proceso, la Asamblea Nacional Catalana, (ANC), y Òmnium Cultural. Las dos apuestan por la máxima unidad. Este martes lo reiteraron tras sendas asambleas. La ANC, que preside Carme Forcadell, ha defendido en los últimos meses que, en el caso de no poder celebrar al consulta, la salida era unas elecciones de carácter plebiscitario, con una lista conjunta.

Si la ANC se sitúa al lado de Mas, la presión la recibirá Esquerra Republicana.

¿Elecciones?, pueden esperar

Pero, mientras se trabaja en esa lista, --Esquerra recela y cree que Mas ha incumplido el acuerdo del 9N-- Mas seguirá al frente de la Generalitat. A la espera de cómo se desarrolle la pseudoconsulta que ha ideado, Mas quiere ir aglutinando, en torno a su figura, una especie de partido del President, y, en función de la presión de las entidades cívicas, el líder de CiU podría demorar la convocatoria de las elecciones.

En el Parlament, ERC puede romper el acuerdo con CiU. Pero Mas, que este mismo martes dejó abierta la posibilidad de prorrogar los presupuestos para 2015, tiene otras alternativas, que pasarían por el PSC.

En sentido favorable a sus intereses, aguante o no la presión del movimiento independentista, cuenta ya con la dirección de Unió Democràtica. No todo el partido que dirige Josep Antoni Duran Lleida es homogéneo, pero una parte sustancial no quiere participar en una lista conjunta que suponga, posteriormente, una proclamación de independencia. Este mismo martes, Duran pidió a todos los partidos pro consulta “un ejercicio de sinceridad” para admitir que nadie quiere elecciones anticipadas. Y el secretario general, Ramon Espadaler, rechazó una declaración de independencia, y una lista conjunta.

¿Y si el PP pierde la mayoría absoluta?

Duran apostó por un encontrar “la estabilidad parlamentaria” que permita al Govern acabar la legislatura. Es lo que pretendía Mas desde el primer momento. Este martes, al President se le escapó, no por casualidad, un deseo de intenciones: “El PP no tendrá mayoría absoluta siempre”.

Si puede esperar, si no adelanta las elecciones, podría comprobarlo desde el Palau de la Generalitat, porque las elecciones generales serán en noviembre de 2015.

La CUP, e ICV-EUiA, --que no apoyan la alternativa del 9N que ofrece Mas-- ven en las maniobras de Mas un intento para salvarse a sí mismo. Y el President lo intentará. Hay precedentes en la política catalana: la negociación del Estatut, que le sirvió a CiU para romper el tripartito y dejar a Esquerra en la estacada y también al President Pasqual Maragall.
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