Antiguos, pequeños y sin ascensor, así son los pisos que los bancos cederían a Carmena

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BÚSQUEDA DE VIVIENDA A LOS MÁS DESFAVORECIDOS

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

desde Madrid, 23 de julio de 2015 (14:36 CET)

Tras las reuniones mantenidas con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de cara a ceder viviendas para que puedan ser ocupadas por personas sin recursos, las entidades financieras y la Sareb han empezado a identificar los inmuebles vacíos que podrían ser objeto de cesión temporal. Una medida para ampliar los 150 pisos que hace dos años y medio derivaron en la capital al Fondo Social de Viviendas promovido por el Gobierno.

Sobre la base de los datos aportados por los responsables municipales, en relación a las zonas donde mayores necesidades se han detectado –sobre todo, por la mayor incidencia de desahucios–, entidades como Bankia, Santander, BBVA o el propio banco malo ya han realizado un primer filtrado de esos pisos susceptibles de entrar en esta operación de urgencia social.  

En líneas generales, se trata de viviendas construidas hace más de 40 años, de unos 50 metros cuadrados y, en su mayoría sin ascensor. Y localizadas en barrios de los distritos periféricos de Villaverde, Vallecas, Carabanchel o San Blas. Los que no se venden ni aplicando rebajas del 50%.

Zonas azotadas por la crisis

Son esas zonas en las que existe una mayor problemática social, con un porcentaje de desempleados por encima de la media, y en las que, como consecuencia de la crisis, muchas familias se han quedado sin vivienda al no poder pagar la hipoteca o la renta del alquiler.

Buena parte de los pisos que Bankia, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri, podría seleccionar para satisfacer estas necesidades sociales en Madrid, serían los que en estos momentos –y hasta el próximo 6 de agosto– forman parte de una agresiva campaña promocional, con descuentos de hasta el 45%.

Alternativa a la venta imposible

De no venderse, ni con estas rebajas, son los primeros en los que Bankia ha pensado para llevar a cabo esa cesión al Ayuntamiento de Madrid. De las 211 viviendas en Madrid capital que ofrece Haya –la inmobiliaria del fondo Cerberus constituida para vender los pisos de Bankia–, unas 50 responderían a las necesidades detectadas por el consistorio capitalino.

Basta ir a la página web de haya (https://www.haya.es), para comprobar cómo son y dónde están estas viviendas. Dos ejemplos. Una, en la calle de la Papelería (en el distrito de San Blas). Se trata de un bajo de un dormitorio, con 43 metros, en un edificio construido en 1960. Otra, en la calle Grafito, en Villaverde, de dos dormitorios, que se vende por 42.000 euros, tras aplicar una rebaja del 45%.

Santander y Sareb

En Altamira Inmuebles (www.altamirainmuebles.com), el portal del fondo Apollo que gestiona la venta de los pisos del Banco Santander y los de Sareb (procedentes de Catalunya Caixa, BMN y Caja 3), otros 30 pisos responderían al perfil que está buscando el Ayuntamiento.

La mayoría quedan incluidos en la campaña 'Oportucasa', como uno de 27 metros cuadrados, en un edificio de 1920 situado en Vallecas, que, tras múltiples rebajas, se ofrece en estos momentos por 38.000 euros.

También el BBVA dispone al menos de medio centenar de viviendas que podrían ser cedidas al Ayuntamiento. Son las que ofrece en estos barrios periféricos de Madrid a través de su portal (www.bbvavivienda.com). De difícil venta a pesar de las rebajas practicadas, y que, en algunos casos, no se regalan, pero casi. Como sucede, con uno de 16 metros cuadrados, en la calle del Puerto de Arlabán, en Vallecas, en venta por 28.500 euros.

Hasta 200 pisos

A partir de aquí, será el Ayuntamiento, presidido por Manuela Carmena, el que, a la vista de los entre 150 y 200 pisos que responderían al filtrado inicial realizado por los bancos, decida si considera que cuentan con unos mínimos de habitabilidad para ser ocupados, y, en caso afirmativo, alcanzar un acuerdo para fijar las condiciones de la renta social a pagar.

Para los bancos, la cesión temporal de estas viviendas supondrá quitarse un peso de encima, ya que dejarán de abonar los recibos de las comunidades de propietarios –los que lo estén haciendo, que no todos están al día– y el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Gastos que correrían por cuenta del Ayuntamiento. Y, además, recibirían unos ingresos por el arrendamiento. No sería mucho. Entre 3.000 y 4.000 euros por vivienda al año. Pero mejor eso que nada.

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