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Tras 51.775 millones de inversión y 25 años después de la primera línea, el AVE prevé llegar a Galicia con diez años de retraso sobre la previsión de Aznar

Rubén Rodríguez

Economía Digital

El rey emérito, Juan Carlos, la reina Sofía y el exministro de Fomento José Blanco en la inauguración del AVE a Valencia

en A Coruña, 18 de abril de 2017 (05:00 CET)

El 20 de abril de 1.992 se inauguró la primera línea AVE, que enlazó Madrid con Sevilla a alta velocidad. Cumplidas las bodas de plata de aquella conexión ferroviaria el AVE enlaza 47 ciudades, ninguna de ellas en Galicia. Por el camino se han gastado 51.775 millones, que salieron de las arcas públicas con destino a las empresas constructoras de la infraestructura.

La insoportable demora ha convertido a la alta velocidad gallega en un ser mitológico, cura para todos los males, relegando el debate sobre la vertebración interna del territorio a un segundo plano. La primera fecha para el AVE a Galicia se dio durante el mandato de José María Aznar, que atravesó una efervescencia inversora con la comunidad cuando el hundimiento del petrolero Prestige destrozó la costa y al Gobierno de Manuel Fraga. El expresidente del Partido Popular consideraba que podía llegar en 2010.

La última previsión, tras incumplirse las fechas comprometidas por José Blanco (2015) y por Ana Pastor (2018), dos exministros de Fomento con obvios vínculos con Galicia, es el tercer trimestre de 2019.

El AVE enlaza 47 ciudades españolas tras una inversión de 51.775 millones de inversión

Si se cumplen los plazos, tarea nada sencilla, la alta velocidad llegará a Galicia coincidiendo con la liberalización del transporte de viajeros en tren, que permitirá a operadores privados competir con Renfe. Además de a Galicia, en el horizonte de 2020 está previstas las conexiones con Asturias, el País Vasco, Extremadura, Castellón, Granada, Murcia y Almería.

La actual red AVE española cuenta con 3.240 kilómetros de longitud y figura como la segunda mayor del mundo por detrás de China y la primera de Europa por delante de Francia. El progresivo aumento de extensión ha permitido que fuera batiendo récords de pasajeros, llegando incluso a superar al transporte aéreo. Está por ver el efecto en los tres aeropuertos gallegos una vez entre en funcionamiento, como advierte AENA cada vez que presenta su balance de resultados.

Las cifras del AVE  respecto al avión siembran dudas sobre el impacto que tendrá para los aeropuertos gallegos

Adif calcula que desde la puesta en servicio comercial del AVE a Sevilla el 21 de abril de 1992 y el 21 de abril de este año su parque de trenes AVE transportó a 267 millones de viajeros. Los trenes circulan a una media de 222 kilómetros por hora, si bien alcanzan los 248 kilómetros por hora en el caso del AVE a Barcelona. Es la media más alta a nivel mundial.

A cierre de 2016, los trenes AVE copaban el 63% de los viajes directos entre Madrid y Barcelona, superando al avión. La alta velocidad también fue la opción elegida frente al avión por el 89% de los viajeros para ir a Sevilla, por el 86,9% en el caso de los trayectos a Valencia, el 83,5% en el de Málaga y el 79,8% en el de Alicante, según datos de Renfe difundidos por Europa Press.

El pasado año, los trenes AVE y Larga Distancia transportaron 35,2 millones de viajeros y encadenaron así cuatro años de récord de pasajeros, desde que Renfe decidió en 2013 que bajar el precio de los billetes y lanzar una política comercial de descuentos y promociones era una buena idea para ganar usuarios.  

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