El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, acompañado del presidente de Adif, Juan Bravo / EFE

Adif se blinda contra las ofertas “temerarias” de las constructoras del AVE

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El gestor de infraestructuras ferroviarias endurece los criterios para catalogar como baja temeraria las ofertas para los contratos de la alta velocidad

en A Coruña, 08 de enero de 2018 (18:19 CET)

Adjudicaciones a precios muy inferiores a la licitación y desembolso de muchos millones por sobrecostes. Esta ha sido una dinámica habitual en los contratos para la construcción de las líneas de alta velocidad, proceso que tiene en el horizonte la culminación del AVE gallego, prevista para el tercer trimestre de 2019.

Adif y Adif Alta Velocidad han tomado medidas para acabar con las bajas temerarias en los contratos públicos del AVE, esas adjudicaciones a precios muy inferiores al importe previsto en el concurso.

Endurecimiento de los criterios

Las sociedades dependientes del Ministerio de Fomento pasarán a considerar “temerario” cualquier precio que esté un 2,5% por debajo de la baja media de todas las ofertas que concurran a un contrato. Supone un fuerte endurecimiento en el criterio, pues hasta ahora se consideraba como baja temeraria cuando era un 10% inferior.

Considerar una oferta como temeraria no significa la exclusión automática de la compañía del proceso de selección. Sin embargo, permite a Adif pedir a la constructora explicaciones para que justifique el precio y argumente su viabilidad. En caso de que la respuesta de la compañía no convenza al gestor de infraestructuras, quedará fuera del concurso. En caso contrario, continuará en la puja.

La calidad y el precio

La decisión de Adif y Adif Alta Velocidad de limitar las bajas temerarias se suma a las que estas empresas aseguran que vienen tomando desde hace más de un año para evitar que el precio constituya el principal factor a la hora de adjudicar un contrato, sobre todo en aquellos en los que concurre un factor intelectual o de calidad, como son los proyectos de consultoría e ingeniería.

En estos casos, desde diciembre de 2016, las dos empresas ponderan de forma más equitativa la parte técnica y la parte económica de las ofertas que concurren por un proyecto, de forma que la propuesta económica supone el 51% de la consideración total y la técnica, el 49% restante.

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