15A: la prórroga del salvavidas

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El endurecimiento de los requisitos para acceder a la ayuda para los parados de larga duración genera incertidumbre en el colectivo

Desempleados en la cola del Inem.

15 de agosto de 2012 (00:49 CET)

Carla Casilli, una parada intermitente que a sus 39 años nunca ha podido tener un contrato fijo, siempre ha creído que la ayuda de los 400 euros era un gran injusticia. Hace dos años cuando intentó acceder a ella tras agotar su prestación por desempleo, recibió una pésima noticia en la oficina de desempleo: no cumplía con los requisitos para acceder a la ayuda.

Los ingresos familiares superaban en 50 euros el máximo exigido por el antiguo Inem para conceder los 400 euros. “Sólo te pedían los ingresos, pero nunca me tomaron en cuenta los gastos. Mi marido gana 1.200 euros al mes pero pagábamos 900 euros de hipoteca. No me dieron la ayuda y ahora he perdido el piso. En cualquier momento me desahucian”, explica Casilli.

La injusticia, según la afectada, es que muchos jóvenes que viven en casa de sus padres, sin ningún tipo de gasto, reciben el mismo ingreso que a ella se le negó, pese a tener una situación personal delicada. “Ellos 400 euros me hubiesen ayudado a seguir pagando la hipoteca. Hubiesen sido mi salvavidas”, asegura.

El miedo de los mayores

La renovación de la ayuda de 400 euros hecha pública ayer por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, causó sentimientos encontrados entre muchos de los 650.00 trabajadores que dependen o han dependido de esta ayuda para sobrevivir. En Santa Coloma, donde los parados con edad cercana a la jubilación han formado una asociación, no celebraron la prórroga.

“Hay muchas familias que dependen de esta ayuda para cubrir sus gastos básicos. Han recibido con retraso el pago de julio y ahora tenemos que esperar a ver cuáles son las nuevas restricciones para acceder a este pago”, explica Carlos Gracia, presidente de la Asociación de Parados Mayores Activos.

La carta a Mariano

El temor de los trabajadores mayores, muchos de ellos con una posibilidad de reinserción limitada, es que, con las nuevas restricciones, no puedan cubrir los gastos básicos familiares ni trabajo. Un miembro de la asociación, Mariano, con 52 años, teme perder la ayuda y no puede optar a la pensión contributiva de 426 euros debido a que, según explica, fue modificada para personas a partir de los 55 años.

Mariano ha enviado una carta a su tocayo, el presidente del gobierno, para hacerlo reflexionar del perjuicio de los recortes al colectivo de esa edad. “Las personas mayores de 50 años ( la misma edad que usted ) le deseamos que se encuentre en perfecto estado de forma y salud que por desgracia muchos de nosotros no tenemos gracias a sus recortes”, asegura Mariano en la carta. Hasta ahora, el otro Mariano, el presidente del Gobierno, no le ha respondido.
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