Vista del Pazo Torre de Penelas y de sus viñedos, donde Familia Torres elabora un albariño de fermentación y crianza en granito

Familia Torres echa raíces en Galicia con un vino elaborado en granito

La bodeguera catalana presenta su innovador proyecto de Torre Penelas (Pontevedra), donde elabora un vino premium de fermentación y crianza en granito

Una pequeña bodega ubicada en un pazo pontevedrés con seis siglos de historia y rodeado de seis hectáreas de viñedo, una parcela nada desdeñable para un territorio como Galicia. Esos son los mimbres con los que los prestigiosos bodegueros catalanes Familia Torres han hilvanado su proyecto más innovador en la otra esquina de la península. La centenaria empresa, vinculada a Galicia desde 2012 a través de Pazo das Bruxas (DO Rías Baixas), adquirió el Pazo Torre Penelas en 2017 para lanzar un proyecto que comparte enfoque con otros que desarrolla en España, buscando un producto selecto e innovador en zonas vinícolas como Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas.

Esta expansión controlada es el origen del proyecto de Torre Penelas, que este miércoles abrió sus puertas para presentarse en sociedad. Tres parcelas de máxima calidad seleccionadas en el viñedo pontevedrés sirvieron la materia prima de la variedad albariño para elaborar un vino de larga crianza a partir de la añada de 2018. Todavía no tiene nombre ni fecha para su lanzamiento al mercado, pero dibuja con precisión el proyecto innovador que tiene reservado Familia Torres al espacio.

FAMILIA TORRES Pazo Torre Penelas bodega

Los tres depósitos de granito en la bodega de Pazo Torre Penelas

La primera singularidad es que en ese pazo pontevedrés se elabora el primer vino con fermentación y crianza en granito. Se trata de un caldo experimental que descansa en depósitos ovoides de piedra confeccionados en Ribadumia por Anforum.

El novedoso recipiente guarda una natural coherencia con los viñedos erguidos sobre un subsuelo granítico y potencia los aromas y mineralidad del vino, gracias a la porosidad de la piedra que permite una microoxigenación constante. El enólogo al frente del proyecto, Víctor Cortizo, natural de Xeve (Pontevedra), destacó sobre todo el volumen en boca del vino que arropa a la acidez propia del albariño.

La idea de crear un vino “especial” en un marco como Torre Penelas se ha traducido en 2.000 litros con los que todavía se está trabajando para lograr el punto óptimo en una fase “creativa” del proyecto, apuntó Cortizo.

Previamente se exploró el potencial del viñedo y se procedió a una parcelación en cuatro zonas según el equilibrio en la maduración y el perfil aromático de cada tramo, antes de estrenar la bodega y experimentar con los depósitos de granito. “Este año queremos seguir experimentando con la confianza que nos da el aprendizaje adquirido durante el año anterior para poder elaborar vinos muy expresivos y con un gran potencial de envejecimiento”, insistió el enólogo gallego.

FAMILIA TORRES Victor Cortizo enologo

El enólogo gallego Víctor Cortizo

En base a este producto, Familia Torres dota de nueva vida al pazo con varios asuntos pendientes de decidir. Por ejemplo, cómo dar nuevas utilidades al espacio, catalogado como patrimonio histórico del s. XIV o XV y dotado con los elementos típicamente paciegos como el hórreo, el palomar y la capilla.  La posibilidad de darle forma para el turismo o para reuniones de empresas está sobre la mesa, pero la compañía quiere dotar de una estrategia integral a todo el proyecto, por lo que la prioridad es por el momento el lanzamiento del vino.  El pazo ha preservado el aspecto original desde la compra, manteniéndose en buen estado de conservación pero redecorado el interior con el asesoramiento de la decoradora gallega Belén Sueiro.  

 Lo que sí tiene claro Familia Torres, que va por la quinta generación al mando de las bodegas, es el impulso en Galicia la recuperación de variedades de uva ancestrales que sean resistentes a las altas temperaturas y a la sequía, además de tener interés enológico. Este es un proyecto que inició en Catalunya hace más de 30 años y que ha permitido identificar seis variedades que reúnen estos requisitos de las más de 50 recuperadas.  “Hemos iniciado en Galicia la búsqueda de cepas perdidas, con la publicación de anuncios en la prensa local para hacer un llamamiento a los viticultores. Tenemos interés en rescatar aquellas variedades que han caído prácticamente en el olvido para contribuir a potenciar el patrimonio vitícola gallego, revalorizando las que tienen, no solo un gran potencial enológico, sino también la capacidad de convertirse en una solución para afrontar el cambio climático”, comentó Víctor Cortizo.  

FAMILIA TORRES Victor Cortizo enologo

Vista de la plaza central del pazo y la entrada a la bodega y a las dependencias residenciales

Un artículo de Rubén Rodríguez

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