Richard Branson, el dueño de Virgin Galactic, ya tiene competencia

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Dos empresas catalanas se unen para ofrecer la nueva generación del 'turismo espacial'

Proyecto inBloon

31 de octubre de 2011 (09:49 CET)

El proyecto Inbloon es un viaje al espacio único a bordo de un globo que permitirá volar hasta 40 kilómetros de altura desde donde se podrán admirar las impresionantes vistas desde a una gran ventana panorámica.

El último grito en turismo de lujo espacial y sostenible lo llevan a cabo Zero2infinity, la empresa fundada por el precursor de la idea, José Mariano López-Urdiales y Ultramagic, la segunda exportadora de globos más importante del mundo.

El “globo Bloon” respeta el medio ambiente y es reciclable. Una vez el dirigible se suelta de la cápsula, esta se recupera para reciclar el equipo eléctrico y el polietileno. La cabina llega a la altura crucero del Concorde en sus vuelos míticos, 36 kilómetros. A 18 kilómetros ya se ve la curvatura de la tierra.

Durante la intervención en Forum Impulsa, López-Urdiales pidió apoyo para hacer realidad la iniciativa InBloon. Ahora, un millón de euros le separan de la culminación del proyecto.

Un viaje muy espacial


El equipo que sendas empresas han inventado para alzarse al espacio consta de una cápsula presurizada con capacidad para seis personas, cuatro para pasajeros y dos para tripulación, comprendidos en 4,2 metros de diámetro con forma de la rosquilla. Dos cables de unión ayudan a que la cabina se eleve gracias a un globo de 120 metros de diámetro lleno de helio. Un equipo eléctrico permite el funcionamiento del aerostato. 


El viaje que propone Zero2infinity será una experiencia transformadora que, con un ascenso suave, silencioso y progresivo transportará a los pasajeros al espacio cercano con globos estratosféricos.

Durante dos horas los pasajeros podrán observar con detenimiento las vistas del cielo y de la tierra desde una posición cercana al espacio mientras escuchan música, degustan una deliciosa cena u observan la panorámica con un telescopio. Incluso puede ser un lugar privilegiado en primera fila para ver eclipses. Opcionalmente se puede disfrutar de unos momentos de microgravedad, e incluso gravedad cero desde que se suelta el globo y la cápsula empieza a caer, justo antes de la abertura del paracaídas.


La empresa plantea un “pack de viaje” con la estancia de dos noches previas en un hotel de lujo y preparación holística para los viajeros con masajes, clases de meditación, descanso y comida ligera.

Esta experiencia ya se puede reservar. Para obtener una plaza, cada candidato deberá desembolsar 110.000 euros, una cantidad muy competitiva en comparación con sus dos rivales: el Virgin Galactic, comercializado en Catalunya por la agencia de viajes de lujo de Ana Bru, y el Soyuz ruso. La propuesta de Richard Branson con la nave Virgin cuesta unos 200.000 dólares y sube a 100 kilómetros de altitud durante siete minutos. El Soyuz sólo lo han podido disfrutar siete personas por el momento, pagando 56 millones de dólares, y alcanzando una altura máxima de 400 kilómetros, quedando en órbita.
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