La investigación judicial apunta al maquinista

stop

Las grabaciones previas al accidente confirman que el tren viajaba a 190 km/h

Captura del video de seguridad que grabó el impacto | EFE

25 de julio de 2013 (23:16 CET)

El juez ha ordenado a la Policía Judicial que tome declaración como imputado al conductor del tren Alvia accidentado en Santiago de Compostela, una pieza clave para determinar las causas del siniestro en el que fallecieron al menos 80 personas.

Francisco José Garzón fue trasladado al Hospital Clínico de Santiago junto al otro conductor que lo acompañaba en el convoy, que ya recibió el alta. Está custodiado por la policía y se espera que preste declaración este viernes.

La imputación del maquinista vuelve a apuntar al exceso de velocidad como motivo del accidente y pone al empleado de Renfe, de 52 años y con 30 de servicio en la compañía, según reveló el presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar a la Cadena Cope, en la boca de todos.

¡Voy a 190 km/h y voy a descarrilar!

La hipótesis del exceso de velocidad está prácticamente confirmada. Momentos antes de la tragedia, en una conversación a través de la radio con la central de Renfe, el conductor gritó: “¡Voy a 190 km/h y voy a descarrilar!”. La velocidad establecida para el tramo donde se produjo el siniestro es de 80 kilómetros por hora.

Las transcripciones de las conversaciones entre la máquina ferroviaria y la central de control según fuentes de la investigación, recogen también las lamentaciones del maquinista tras el accidente. “La he jodido” dice en una de las grabaciones.

“Somos humanos, somos humanos, espero que no haya muertos porque caerán sobre mi conciencia”, se lamentaba en una conversación telefónica tras la tragedia el empleado de Renfe. En la misma llamada, con el tren partido en dos, admitía su culpa. “Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer”, informa EFE.

La cuestión técnica, decisiva


Junto al error humano, si finalmente se confirma, hay una segunda lectura que planea sobre las causas del accidente. El tren Alvia descarriló tras abandonar los sistemas automatizados de seguridad de las vías del AVE. El maquinista, por tanto, había entrado en un trayecto donde requería más control manual y atención.

El experto ferroviario y miembro de la junta de gobierno del Colegio de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana, Paco García Calvo, ha explicado a este diario que el accidente se produjo en un tramo señalizado con 80 kilómetros como velocidad máxima y sin los controles del sistema ERTMS (European Rail Traffic Management System: Sistema Europeo de Gestión de Trenes), que utiliza el AVE.

Control manual

“Es un sistema que bloquea el tren a las velocidades máximas permitidas y es el más seguro de Europa. Por lo visto, es evidente que ese sistema no estaba instalado en el tramo y, por tanto, no puede considerarse una vía de alta velocidad”, explica el experto ferroviario.

Las vías convencionales de España cuentan con dos sistemas de seguridad. La primera de ellas es Asfa, que tiene un anuncio de señales y frenado automático para evitar que el conductor sobrepase la velocidad en un punto concreto. La segunda, más avanzada, ATP (Automatic Train Protection: Protección Automática de Trenes) consiste en un software que limita la velocidad en un tramo. Por tanto, razona García Calvo, sería lógico pensar que el tramo contaba con el primero.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad