Francia trata de salvar su triple A con otro 'tijeretazo'

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MEDIDAD DE AUSTERIDAD

Nicolas Sarkozy, presidente francés

07 de noviembre de 2011 (17:42 CET)

El gobierno francés ha presentado este lunes otro paquete de medidas de austeridad, que se une al ya anunciado a finales de agosto, con el fin de cortar la sangría del déficit público y, sobre todo, mantener la preciada triple A, ya que la pérdida de la máxima nota de su deuda soberana podría hacer que Francia entrara en la espiral de turbulencias financieras que han vivido en los últimos meses economías como la española y, sobre todo, la italiana.

El semanario satírico Le Carnard Enchainé reveló en su último número que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, confesó a sus colaboradores, entre las dos cumbres de la Unión Europea celebradas a finales de octubre: “Si pierdo la triple A, estoy muerto”.

El presidente pensaba en sí mismo y en su carrera por la reelección en 2012, pero el futuro de Sarkozy sería el menor de los problemas de Francia en el caso de que la segunda economía europea perdiese la famosa nota que otorgan las agencias de calificación financiera.

Un país que, según reconoció el primer ministro François Fillon al presentar este segundo plan de austeridad, “ha vivido en los últimos 30 años a crédito” (elevando la deuda a 1,6 billones en 2010, un 82,3% del PIB) no podría afrontar un repentino aumento de los tipos de interés de la deuda soberana en el caso de una pérdida de la triple A. “La palabra quiebra ya no es un concepto abstracto”, alertó Fillon.

“Todo lo que hacemos tiene por objetivo consolidar la confianza en las finanzas públicas francesas, lo que nos ha permitido pedir prestado a unos tipos que son la mitad que los de otros países europeos”, justificó el primer ministro.

Medidas de ahorro


Vistos los acontecimientos de los últimos meses, el plan anunciado el 24 de agosto, con el que el gobierno pretendía ahorrar 1.000 millones de euros en 2011 y 11.000 millones en 2012 se ha revelado insuficiente para la confianza de los mercados financieros en la economía francesa, por lo que Fillon ya había anunciado que los presupuestos para 2012 serían “los más rigurosos” desde 1945.

Con las nuevas medidas desveladas a mediodía, Francia quiere ahorrar otros 7.000 millones el próximo año, 11.600 millones en 2012 y llegar así a los 17.000 millones en 2016, año en el que el gobierno francés quiere llegar al equilibrio presupuestario.

De cumplir con esas previsiones, el ahorro entre 2011 y 2016 habrá sido de 65.000 millones de euros. Este nuevo “tijeretazo” fue anunciado desde que Sarkozy revisó el crecimiento de la economía francesa del 1,75% al 1% en 2012, en una entrevista televisada hace unos días.

Subida de algunos impuestos

La situación económica actual “exige un esfuerzo de todos”, según Fillon, y por ello las medidas de austeridad afectarán a todos: aumento de un 5% el impuesto de sociedades para las grandes empresas que facturen más de 250 millones de euros al año; incremento del IVA reducido del 5,5% al 7% salvo para los productos de primera necesidad (el general se mantiene en el 19,6%); reducción de los “nichos” fiscales (el sistema fiscal francés cuenta con medio millar de deducciones del IRPF que benefician especialmente a quien más tiene).

También se acelera la reforma de las pensiones aprobada en 2010 y se avanza un año (de 2018 a 2017) la medida que retrasa la edad mínima de jubilación a los 62 años. Sólo esta medida, permitirá ahorrar al Estado francés 4.000 millones desde ahora hasta el 2017.

Una medida que afectará directamente a los más desfavorecidos es el aumento de las prestaciones sociales que se calculará a partir de ahora en función del crecimiento del PIB y no sobre la inflación como hasta el momento.

Disminuir el nivel de gasto


Fillon anunció también medidas, más o menos simbólicas, para reducir el tren de vida del Estado: se recortarán un 5% el reembolso de los gastos de las campañas electorales y las ayudas a los partidos políticos y se congelan los sueldos del presidente de la República y de todos los miembros del gobierno. Una medida ejemplarizante que Fillon espera que apliquen también el resto de cargos públicos y los grandes patronos.

Lo que se preguntan ahora los analistas económicos es si todas estas medidas, que la oposición y los sindicatos ya se han encargado de criticar por considerarlas “injustas socialmente”, no provocarán un freno en el consumo y, lo que es peor, influya negativamente en el crecimiento de la economía hasta el punto de caer en recesión, que llevaría al país a la imposibilidad de pagar sus deudas.

Fillon ha asegurado que la única manera de ahorrar es ésta y no una subida generalizada de impuestos como defiende la izquierda: “Eso supondría triplicar los impuestos sobre la renta y multiplicar por dos el IVA”.

Pero este plan no se lee sólo en clave económica, sino también política. Los sindicatos están anunciando ya nuevas movilizaciones contra estas medidas, a sólo seis meses de las elecciones presidenciales.

Sin embargo, Fillon fue claro al ser preguntado sobre si el gobierno no temía el descontento social que provocan estas medidas: “No nos hemos puesto en esta cuestión. Nuestro deber es sacar al país de la crisis y no cometer los mismos errores que han cometido otros países”. En este contexto, no obstante, Sarkozy parece tener más comprometida que nunca su reelección.
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