Francia niega que la crisis de Dexia afecte a la deuda del país

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RESCATE

Nicolas Sarkozy, presidente francés

05 de octubre de 2011 (12:46 CET)

El ministro francés de Economía, François Baroin, ha insistido este miércoles en que la crisis que sufre el banco franco belga Dexia, con una cartera de deuda soberana de casi 21.000 millones de euros, no perjudica al conjunto del país. Sin embargo y ante a la preocupación generada, Baroin ha señalado que el próximo jueves se fijará una decisión definitiva sobre la continuación de las actividades de la entidad bancaria.

Entre las posibilidades que se barajan, Baroin ha explicado que la primera opción es que la Caja de Depósitos (CDC) y la Banque Postale asuman una parte de las actividad de préstamos a particulares y colectivos locales franceses que ahora desarrolla Dexia.

La situación financiera actual de Dexia “no puede continuar tal y como está”, señala. Además, insiste en que la verdadera causa es “una muy mala gestión y un modelo económico que estaba fundado sobre la necesidad de liquidez para financiar sus proyectos”.

Baroin subraya que Francia y Bélgica "reaccionaron perfectamente en 2008" cuando el banco se vio incapacitado para financiarse en el mercado interbancario tras acumular unas enormes pérdidas por su exposición a las hipotecas subprime estadounisenses. Por ello, ahora se va a hacer "prácticamente lo mismo: garantizar la protección de los depósitos de los particulares y el mantenimiento de la actividad crediticia de las colectivos locales para financiar sus inversiones".

El gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer también se ha pronunciado al respecto y ha sostenido que el caso de Dexia “no es una caída, sino que la entidad se encuentra en la antesala de una reestructuración”.

En la misma línea que Baroin, el gobernador de la entidad gala ha hecho hincapié en que "las colectividades locales no deben preocuparse" y que el peligro no acecha a la nota AAA de Francia.

La nueva crisis de Dexia deja en evidencia las pruebas de estrés realizadas el pasado mes de julio por la Autoridad Bancaria Europea (EBA), en las que la entidad franco-belga consiguió una de las mejores calificaciones entre las 90 entidades que se presentaron a las pruebas. Sólo un mes después anunció unas pérdidas de 4.000 millones de euros.
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