España S.A. cruza la línea roja: cualquier escenario es posible

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MERCADOS

Curva de evolución de la bolsa

02 de agosto de 2011 (19:31 CET)

España ha pasado en el arranque del mes de agosto por el potro de tortura de un diferencial de deuda con Alemania superior a los 400 puntos básicos. Las alarmas ya se han activado y suenan los tambores de guerra que apuntan a un posible rescate de España. Los expertos no descartan ningún escenario, aunque nadie se atreve a decir a partir de qué nivel de prima de riesgo la situación sería insostenible.

“La rentabilidad del bono a 10 años ya se ha situado el martes a las puertas del 6,5 %. Entre el 6 % y el 6,5 % está el nivel en el que empezó la espiral que se llevó por delante Irlanda, Grecia o Portugal. No podemos saber si puede pasar lo mismo con España o Italia, pero es evidente que en un escenario de debilidad económica la situación es muy, muy preocupante”, explica Nicolás López, director de análisis de MG Valores.

Por lo tanto, España está ya en el filo de la navaja. El país se juega su futuro quizá en las próximas tres o cuatro semanas. El rescate dependerá tanto de la capacidad para tomar medidas creíbles que aplaquen a los especuladores como del final de la cadena de malos datos macroeconómicos en Estados Unidos que han devuelto a los mercados el temor a la recesión en la primera economía del mundo.

Pero, sobre todo, los expertos creen que la clave está en las próximas subastas de deuda. “El problema se a plantear de verdad si la demanda empieza a fallar en las próximas subastas. Una deserción de inversores, sobre todo extranjeros, sí podría provocar una gran espiral especulativa”, explica Enrique Quemada, presidente de la firma de corporate finance One to One.

3.500 millones en bonos

López está de acuerdo: “En las subastas está la clave. Hasta ahora se han cubierto bien y con un coste medio bastante bajo. Pero en este nuevo escenario puede haber cambios”. La primere prueba para España llega este jueves. En un ambiente casi bélico en los mercados, el Tesoro quiere colocar hasta 3.500 millones en bonos a tres y cuatro años. Que el coste se va a disparar es seguro. ¿Cuánto? Dependerá de la demanda y por lo tanto la exigencia de los inversores.

La realidad es que la nueva ofensiva contra los mercados más débiles de Europa ha cogido a España con la guardia muy baja: una convocatoria de elecciones que para los inversores extranjeros es sinónimo de ingobernabilidad, la intervención de la CAM que pone en entredicho la supuesta buena salud de la banca española y, por último, la falta de vigor para afrontar un recorte de gastos contundente y creíble en las comunidades autónomas.

Los expertos creen que es posible que este mismo agosto se tenga que anunciar un nuevo paquete de medidas para tranquilizar a los inversores por mucho que los políticos quieran evitarlas ya en plena campaña electoral. “Si las cosas siguen así, Europa podría pactar con el Gobierno una serie de medidas para apaciguar a los mercados. Serían medidas suaves que no pongan al Ejecutivo en una posición de extrema debilidad de cara a las próximas elecciones”, explica Quemada.

El factor Estados Unidos

Otros factores que se escapan al radio de acción de España tienen que ver con la debilidad extrema de la primera economía del mundo. Nicolás López cree que la ofensiva actual contra los activos de los países más vulnerables de Europa puede remitir si los próximos datos macroeconómicos en Estados Unidos no son tan negativos como los últimos conocidos. De momento, habrá que esperar. El martes se conoció que el gasto de los consumidores descendió en junio en 15.440 millones de euros, un 0,2 % menos que en mayo. Es el primer recorte del gasto desde septiembre de 2009.

Mientras, los analistas son muy escépticos con el impacto del acuerdo para elevar el techo de gasto en Estados Unidos. En Bankinter creen que “las medidas anunciadas tendrán en el corto plazo un claro impacto negativo sobre el crecimiento, que parece estar experimentando una desaceleración más intensa de lo esperado”. En la gestora M&G Investments son más concluyentes. Aseguran que “Estados Unidos va hacia la recesión” con el argumento de que ese es el resultado cuando el producto interior bruto de EEUU cae por debajo del 2 %.
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