El maquinista centra todas las sospechas sobre el siniestro

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Las grabaciones previas al accidente confirman que el tren viajaba a 190 km/h

Captura del video de seguridad que grabó el impacto | EFE

26 de julio de 2013 (00:49 CET)

El juez ha ordenado a la Policía Judicial que tome declaración como imputado al conductor del tren Alvia accidentado en Santiago de Compostela, una pieza clave para determinar las causas del siniestro en el que fallecieron al menos 80 personas.

Francisco José Garzón fue trasladado al Hospital Clínico de Santiago junto al otro operario que lo acompañaba en el convoy, que ya recibió el alta. Está custodiado por la policía y se espera que preste declaración este viernes.

La imputación del maquinista vuelve a apuntar al exceso de velocidad como motivo del accidente y pone al empleado de Renfe, de 52 años y con 30 de servicio en la compañía, según reveló el presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar a la Cadena Cope, en boca de todos.

¡Voy a 190 km/h y voy a descarrilar!

La hipótesis del exceso de velocidad está prácticamente confirmada. Momentos antes de la tragedia, en una conversación a través de la radio con la central de Renfe, el conductor gritó: “¡Voy a 190 km/h y voy a descarrilar!”. La velocidad establecida para el tramo donde se produjo el siniestro es de 80 kilómetros por hora. La investigación judicial, así como la que lleva a cabo Fomento, deberán aclarar si esta fue la causa de la salida de vía del tren.

Las transcripciones de las conversaciones entre la máquina ferroviaria y la central de control según fuentes de la investigación, recogen también las lamentaciones del maquinista tras el accidente. “La he jodido” dice en una de las grabaciones.

“Somos humanos, somos humanos, espero que no haya muertos porque caerán sobre mi conciencia”, se lamentaba en una conversación telefónica tras la tragedia el empleado de Renfe. En la misma llamada, con el tren partido en dos, admitía su culpa. “Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer”, informa EFE.

¿Detenido?

Francisco Javier Garzón permaneció este jueves en el Hospital Clínico de Santiago custodiado por la Policía. Fuentes de la investigación informaron a EFE que el conductor del Alvia se encontraba detenido a la espera de pasar a disposición judicial.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, a través de un comunicado, negó que se produjera detención alguna durante la jornada.

Conmoción tras el accidente

En cualquier caso, todos los focos apuntan al maquinista, que ha recibido el apoyo de sus compañeros de profesión y que mantenía un historial intachable hasta la fecha. Tras el accidente, contusionado, ayudó a los heridos antes de ser trasladado por los servicios sanitarios.

Poco antes, en una conversación que recogen las transcripciones, dijo que se quería “morir” al percatarse del siniestro y ver el convoy descarrilado. De todo ese material, custodiado junto a la caja negra por la policía, tendrá que rendir cuentas. Probablemente este viernes.
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