El juez rechaza 'castigar' al interventor

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Considera que la llamada telefónica no fue la causa del accidente, sino el exceso de velocidad

El juez Luiz Aláez

01 de agosto de 2013 (19:36 CET)

El conductor del Alvia siniestrado en Angrois recibió una llamada de Antonio Martín Marugán, el interventor, momentos antes del accidente. Tras colgar, el tren iba a 190 kilómetros hora en un tramo de 80, lo que provocó que se saliera de la vía.

El juez Luis Aláez ha trazado una línea diferenciadora entre el contacto telefónico mantenido entre los dos trabajadores a bordo del convoy y el fatal accidente. Argumenta que "la consulta al maquinista para saber si el tren podía circular por una determinada vía es algo normal --como el maquinista vino a admitir en su segunda declaración-- y no es causa del descarrilamiento que sufrió el tren, aunque se considere desafortunada por el lugar o momento en que se hizo".

El titular del Juzgado de Instrucción Número 3 de Santiago citará a declarar este viernes al interventor, pero en calidad de testigo. Considera que no hay motivos suficientes para "atribuirle una imprudencia con relevancia penal por el accidente del tren que parece tener su causa, sin duda, en la inapropiada e imprevisible conducción del maquinista".

Conducta atípica y desafortunada

"Considero que la conducta del interventor de consultar al maquinista la posibilidad de acceso del tren a una determinada vía no es típica", expone el juez en un auto emitido esta mañana, pero añade que, de los datos conocidos, se infiere que "la causa primordial del accidente fue la indebida conducción llevada a cabo por Francisco José Garzón”.

Afirma que el descarrilamiento "no se habría producido si el maquinista no hubiese mantenido la alta velocidad a que circulaba". Así, insiste, la salida de vía del convoy no es "la consecuencia normal a una llamada al maquinista conforme al juicio de previsibilidad o probabilidad que podía formarse el interventor".

Pese a todo, señala la conducta “desafortunada” del interventor, al llamar por teléfono al conductor del Alvia en una zona de velocidad restringida por la proximidad de una curva peligrosa, “sin advertir que lo podía distraer de su principal cometido de realizar una conducción atenta y reducir la velocidad a que circulaba el tren".
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