El 27S preocupa, pero no tanto como las generales

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CAUTELA Y OPTIMISMO EN QUE EL PROCESO NO CUAJE

Artur Mas, en un acto de Junts pel Sí ante Oriol Junqueras y Raül Romeva

desde Madrid, 11 de septiembre de 2015 (15:10 CET)

Más allá del comunicado oficial conjunto emitido esta semana por las patronales CEOE y Cepyme respecto a las graves consecuencias que, para todos, tendría la declaración unilateral de independencia de Cataluña tras las elecciones del próximo 27S, el sentir generalizado de los empresarios, fuera de Cataluña, es que no hay que perder de vista lo que allí suceda, pero que lo realmente importante para sus intereses se juega en otras elecciones, las generales de finales de diciembre.

El que más y el que menos piensa que el proceso secesionista catalán acabará por no tener el éxito esperado y que la probable declaración de independencia se quedaría ahí. No iría mucho más allá.

Normalidad del Gobierno

Una sensación que viene respaldada por la aparente normalidad con la que el Gobierno presidido por Mariano Rajoy está tratando este asunto, llevando al Tribunal Constitucional todas y cada una de las iniciativas que, desde Cataluña, se  promueven en pro de esa independencia.

En ese sentido, declaraciones como las efectuados recientemente por la canciller alemana Angela Merkel o el primer ministro británico, David Cameron, en el sentido de que el respeto a la soberanía nacional está por encima de todo y que una hipotética independencia supondría la expulsión automática de Cataluña de la Unión Europea, no hacen sino respaldar la tranquilidad que transmite el Gobierno.

"Parece que no se quieren dar cuenta de las consecuencias que provocaría la independencia cuanto todos se lo están diciendo a las claras", comentaba un empresario madrileño.

Que Podemos pierda peso

El mismo que, como otros muchos, no están mirando las encuestas catalanas para ver si los partidarios del sí alcanzan los 68 escaños en el Parlamento catalán, sino esas otras relativas a las elecciones generales, con la esperanza de que Podemos, el partido liderado por Pablo Iglesias, siga perdiendo peso.

Porque esta sí ha sido y lo sigue siendo –aunque ahora menos– la gran preocupación de los empresarios españoles. Que Podemos pudiera tener, aunque fuera remotamente, opciones de ser la primera fuerza política en España.

No parece que esto vaya a suceder y la mayoría de los empresarios lo descarta. No obstante, queda por saber si, caso de que fuera el PSOE de Pedro Sánchez el que lograra la victoria electoral, si abriría o no la mano a Iglesias de cara a un pacto de legislatura. Una hipótesis que tampoco agrada mucho, por no decir nada.

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