Díaz Rincón, revoltoso socio de NCG

stop

11 de diciembre de 2012 (20:18 CET)

Invertaresa es una discreta pero boyante compañía que engloba desde la energía a la restauración, aplicaciones industriales varias y todo lo que tenga que ver con una oportunidad de negocio clara. Su presidente, Roberto Díaz Rincón, lo es también de Isowat, Talleres Reunidos, Invereolica, Aplicaciones del Hormigón y una docena más de compañías que conforman un grupo con sede en A Coruña y relativamente saneado frente a sus competidores. Incluso han llegado a ser copropietarios de la sociedad que gestiona la concesión del Castillo de la Palma, en la ría de Ferrol, para convertirlo en un hotel de lujo junto a otros socios.

Díaz Rincón también fue accionista fundador de R, la operadora de cable presidida ahora por Honorato López Isla. Y lo fue a través de Inversiones Gallegas del Cable, un ambicioso proyecto que nucleó en su día el capital de la operadora junto a la extinta Caixanova. Muchos de esos accionistas, con las jugosas plusvalías generadas por la venta de R a CVC, decidieron seguir a José María Castellano en su singladura al frente de Novacaixagalicia Banco (NCG Banco) y apostaron el año pasado por entrar en su capital, con casi el 2,6%, dejándose 70,7 millones de euros. Díaz Rincón estaba entre ellos, como también otros empresarios de diferentes ámbitos como Manuel Jove, Roberto Tojeiro, Jesús Alonso, Añón, Fernández Somoza…

Ahora, la inminente inyección de fondos comunitarios para garantizar la viabilidad del proyecto amenaza con una operación acordeón (reducción de capital a cero y posterior ampliación), que supondría que la participación gallega en NCG no ya se diluya, sino que desaparezca completamente. Los accionistas gallegos, que han mantenido encuentros constantes y también desencuentros en cuanto a la postura común a adoptar, tienen en Díaz Rincón al encargado de llevar la voz cantante de la beligerancia contra el Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca (FROB), que es el accionista por abrumadora mayoría de NCG. Y también, según fuentes del grupo negociador, es él a quien se le atribuye la línea más dura de las reclamaciones, que incluso podrían acabar en los juzgados de lo Mercantil. Semanas, días, de infarto ante la inyección de fondos de Bruselas es lo que espera al proyecto de Castellano, así como al FROB para decidir la fórmula a adoptar para llevar a cabo la operación. Y Díaz Rincón, a lo suyo, a enredar.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad