Adif arremete contra el maquinista, que se niega a declarar

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Francisco José Garzón, imputado por “imprudencia”, debió frenar cuatro kilómetros antes de la curva de A Grandeira

El maquinista del tren Alvia, Francisco José Garzón, es ayudado tras el accidente

27 de julio de 2013 (01:46 CET)

Detenido, imputado y con una presión inimaginable sobre sus hombros, Francisco José Garzón, el maquinista del tren siniestrado el pasado miércoles en Angrois, permanece ingresado en el Hospital Clínico de Santiago a la espera de pasar a disposición judicial, lo que sucederá en un plazo máximo de 72 horas desde su detención, el jueves a las ocho de la tarde. Este viernes, con su abogado acompañándole, se ha negado a declarar ante la brigada judicial de la comisaría de Santiago. Está imputado por un presunto delito de “imprudencia en relación con los hechos producidos", según indicó el jefe Superior de Policía de Galicia, Jaime Iglesias.

Por si fuera poco, el presidente de Adif, Gonzalo Ferre, ha culpado del accidente al exceso de velocidad del tren, lo que equivale a descargar toda la responsabilidad sobre el maquinista, que dirigía el convoy a 190 kilómetros por hora en un tramo de 80 cuando se produjo el siniestro. Ferre, en declaraciones a EFE, negó cualquier problema en los sistemas de seguridad o que la curva de A Grandeira fuese peligrosa. “Sencillamente, es peligroso circular a velocidades superiores a aquellas que están asignadas a cada trazado, respetando la velocidad no existe ningún trazado que sea peligroso".

Frenó cuatro kilómetros tarde

El maquinista tendría que haber frenado cuatro kilómetros antes de la curva de A Grandeira, un tramo que realizó sin ningún incidente en 60 ocasiones. Según explicó el presidente de Adif, a esa distancia “ya tiene la notificación de que tiene que empezar a reducir la velocidad, porque a la salida del túnel tiene que ir a 80 por hora".

Ferre ha defendido que funcionaron todos los sistemas de seguridad y que, en cualquier caso, el maquinista tenía una hoja de ruta con todas las indicaciones porque “esa es la función del maquinista dentro del tren», es decir, “controlar la velocidad”, porque “si no, sería un pasajero”.

La velocidad y la seguridad del tramo


Junto a la tesis del exceso de velocidad, que, según fuentes de la investigación, el propio maquinista habría admitido, el otro debate abierto se centra en la seguridad del trazado, que Adif defiende a capa y espada. El tren descarriló en un tramo sin los sistemas automatizados de seguridad de la alta velocidad, el sistema ERMTS, que sí está instalado en otras partes del recorrido.

Pero en Adif, y también en Renfe, rechazan cualquier teoría que cuestione la seguridad del enclave o de la curva. "Por este punto pasan seis trenes diarios y este maquinista ha pasado 60 veces. El conocimiento que tiene que tener de la línea es exhaustivo", dijo Julio Gómez-Pomar, presidente de la operadora. "Podemos hablar de zonas en las que se puede circular a más velocidad y de zonas en las que se puede circular a menos velocidad, pero en absoluto de puntos negros", insistió.

La investigación, por el momento, parece apuntar al exceso de velocidad, a Francisco José Garzón. El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago de Compostela, Luis Alaiz, deberá determinar si fue esta la causa única y última del accidente.
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