La HDTV en España: entre la estafa y la desilusión

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Victor Suárez

29 de agosto de 2012 (12:59 CET)

No existen redes móviles de cuarta generación (4G) en España, aunque están a un año de su despliegue y comercialización. No existe aún verdadera televisión de alta definición (HDTV) en abierto, ni tampoco interactividad entre el usuario y los servicios de TV, a pesar de haber sido dos de las principales promesas cuando en marzo de 2010 sucedió el célebre apagón, que marcó el tránsito de la TV analógica a la TV digital (Televisión Digital Terrestre, TDT).

Tres operadores móviles (Vodafone, Telefónica y Orange) han pagado 1.800 millones de euros por licencias de espectro para desplegar redes 4G en las bandas de frecuencia utilizadas hasta ahora por las operadoras de televisión. El viernes de la semana pasada el gobierno español ha reducido en un año la fecha a partir de la cual podrán funcionar esas redes (enero de 2013, en lugar de enero de 2014).

Para lograrlo, el gobierno ha "obligado" a las operadoras de TV públicas y privadas a "renunciar" a una porción de sus respectivas franjas de espectro para que puedan encajar allí los proyectos de las operadores móviles. A eso se le llama dividendo digital. Este es un fenómeno que está ocurriendo en todo el mundo. Y en Europa el proceso ha transcurrido por cauces normales.

Así como hay en España millones de usuarios de teléfonos móviles que tienen en su poder equipos habilitados para redes 4G, sin que estas hasta ahora existan realmente, en millones de hogares existen no uno sino hasta dos o tres receptores de televisión habilitados para recibir señales en alta definición, sin que realmente existan tales emisiones en la programación regular de las cadenas que transmiten en abierto.

La HDTV en España ha resultado una estafa. No se ofrecen en el mercado receptores que no sean HDTV, que mes a mes bajan de precio, bien en versión plasma, LCD o con tecnología OLED, pero, a menos que el público se suscriba a las ofertas de cable o satélite, no tiene ninguna otra posibilidad de disfrutar de verdadera alta definición en imagen y sonido.

El acuerdo Gobierno-Uteca (la patronal de las cadenas privadas) condena al público español a continuar viendo televisión en formato estándar durante tiempo indefinido, aun cuando haya sido inducido por ambos factores a comprar receptores HDTV. Si se hiciera un conteo del dinero gastado por el público y la industria en nuevos receptores, descodificadores TDT, campañas de publicidad, antenización de edificios y residencias, redes de difusión, adecuación de sedes y, peor, mantener el optimismo en la población, llegaríamos a la conclusión de que no ha valido la pena cambiar la televisión analógica en formato estándar por televisión digital en formato estándar.

¿Por qué el gobierno no se decide a obligar a las cadenas nacionales a emitir al menos una de sus señales en verdadera alta definición?

Mientras España se conforma con mantenerse en el mismo lugar de hace 40 ó 50 años (hablo de la densidad de la imagen y del sonido en que se recibe la señal de TV, no del color, del contenido o de los cambios sociales), la industria y los organismos reguladores internacionales han colocado el listón en la estratósfera. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) aprobó recientemente un nuevo estándar para las emisiones de TV.

España en más de dos años de TDT no logró pasar la prueba de la alta definición. Algo muy sencillo, desde el punto de vista industrial. El resto del mundo avanzó mucho más rápido. El nuevo formato aprobado, llamado Super Hi-Vision (SHV), ofrece una resolución de 7.680 pixeles por 4.320 píxeles, el equivalente a una foto de 32 megapíxeles, que es 16 veces más denso que el recibido por los actuales receptores HDTV, que no sobrepasa los dos Mpx.

Para tener una idea de la inmensa brecha, las emisiones de las cadenas europeas se realizan a 25 cuadros por segundo. Lo que plantea el formato SHV es la retransmisión de imágenes a 60 fotogramas por segundo, en una primera instancia, para luego alcanzar 120 cuadros, según se desarrolle la tecnología. Ese sistema fue probado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 por la cadena japonesa NHK.
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