La sede de Izmar en el polígono de Valadares, en Vigo

La viguesa Izmar cruza el Atlántico con el trampolín de PSA y Nissan

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La auxiliar de la automoción se expande con cuatro plantas en España y factorías en México y Marruecos, mientras crece en la edificación industrial

en A Coruña, 06 de marzo de 2019 (21:15 CET)

El afán de expansión impregna el ADN del Grupo Izmar. La firma, que brotó en el año 1987 entre el ecosistema de auxiliares de la planta de PSA en Vigo, se ha embarcado en un proceso de crecimiento que le ha permitido abrirse hueco en otras áreas como la edificación industrial y la gestión de instalaciones deportivas en medio mundo.

El Grupo IZ (matriz de Izmar) coordina sus actividades desde el polígono industrial de Valadares, en Vigo, con la automoción como punta de lanza. No en vano, la compañía gallega cuenta con cuatro plantas en España (Vigo, Pamplona, Vitoria y Madrid) para dar soporte a los gigantes del motor. Desde el grupo PSA hasta Volkswagen pasando por Mercedes, todos estos fabricantes de automóviles recurren a los servicios de Izmar, que se encarga de proveer de contenedores de reparto y de trenes logísticos para facilitar el transporte de piezas en estas factorías.

De Vigo a Marruecos y México

El grupo Izmar recibió un impulso en Vigo con el proyecto K9. La compañía se adjudicó un contrato para la fabricación de un tercio de los contenedores de reparto de piezas de las tres furgonetas que el grupo PSA ha comenzado a ensamblar en su factoría de Vigo: la nueva versión del Citroën Berlingo, el Peugeot Rifter y el Opel Combo.

Todo este bagaje como una de las empresas de cabecera del fabricante galo le ha valido para abrirse paso entre otras marcas y nuevos mercados. Y es que la compañía ha abierto plantas en Tánger, para dar apoyo a la factoría de Renault-Nissan, y en la ciudad mexicana de Celaya, donde de la mano de la también viguesa Marsan, cuenta con una planta de pintura electrostática en polvo cuya producción tiene como destino algunas de las plantas de los gigantes de la automoción que se han asentado en el país, como la propia Nissan, Honda o Volkswagen.

'Casero' de proveedores del motor

Aunque su actividad como auxiliar de la automoción sigue brillando con luz propia en su cuenta de resultados, el Grupo IZ se ha hecho fuerte en otros sectores. Además de equipar de buena parte del mobiliario urbano de la ciudad de Vigo, a través de sus paradas de autobús, el grupo IZ también toca otras ramas como la gestión sanitaria o la propia construcción de naves industriales.

Uno de sus primeros contratos estrella fue la adecuación de la red de concesionarios del grupo PSA a la nueva imagen de marca, abriendo una senda que ha llevado a que sea el propio grupo IZ el que fabrique las factorías de otras empresas del sector de la automoción. Es el caso del fabricante de tubos de escape y de filtros de partículas alemán Eberspächer. La compañía encargó al grupo vigués la construcción de su nueva planta en el municipio luso de Tondela, desde que la surtirá a la factoría de PSA en Mangualde, que se sitúa a menos de 50 kilómetros.

Detrás de los robots colaborativos

El ahorro de costes y la mejora de la eficiencia es una máxima en cualquier sector, pero en la automoción se convierte en un factor diferencial. De ello depende conseguir futuro contratos para nuevos modelos. El Grupo IZ no es ajeno a esta tendencia y por ello abre terreno en el ámbito de los llamados robots colaborativos.

La compañía gallega participa, junto a Copo (fabricante vigués de espuma para el sector de la automoción) en el llamado proyecto Roberto. La iniciativa, que forma parte del Programa Feder-Interconecta 2016 y está dotada con un presupuesto de 1,7 millones de euros, busca dotar a cualquier robot industrial de la capacidad para convertirse en un robot colaborativo, con el objetivo de que pueda trabajar codo con codo con otros trabajadores de forma segura.

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