José María Arias y Ángel Ron tras el acuerdo que permitió a Banco Popular absorber a Banco Pastor

Santander ya tiene menos oficinas que Popular y Pastor tras la fusión

El banco de Ana Botín tiene en Galicia 270 oficinas tras absorber el Popular y el Pastor, que llegaron a sumar 390 sucursales en la comunidad

Banco Santander encara la negociación del ERE con los sindicatos con menos oficinas en Galicia de las que tenían en su momento Popular y Pastor, a pesar de que absorbió a ambas entidades en 2017. El banco que dirige Ana Botín tenía 270 sucursales en Galicia a comienzos de 2020, según fuentes sindicales. Sin contar las que pudieran cerrarse a lo largo del año del Covid-19, son 120 menos de las que sumaba la entidad de Ángel Ron y José María Arias tras la fusión.

El proyecto de integración que firmaron las entidades deja claros los números. El Pastor aportó las 229 sucursales con las que contaba en Galicia, a las que el Popular añadió 162, conformando una red de 391 oficinas cuando se materializó la operación en 2012, 120 más de las que tiene a día de hoy el Santander.

Antes de que el Popular entrase en barrena y Ana Botín acabara comprándolo por un euro, Ángel Ron ya había pasado las tijeras en repetidas ocasiones por la red de sucursales gallegas. De hecho, cuando caen en manos del Santander, un lustro después de que culminasen su fusión, Pastor y Popular tienen 209 oficinas, es decir, 182 menos que en 2012. Dicho de otra manera, un recorte equivalente a toda la red del Popular cuando compró el Pastor con la nada feliz idea de expandirse al borde de una crisis financiera.

¿Un Santander del tamaño del Pastor en Galicia?

El Santander podría repetir la jugada y acabar teniendo en Galicia, en función del impacto del ERE en la comunidad, poco más que las 200 oficinas que aportó la absorción del Popular. El banco viene de aplicar un recorte de un centenar de sucursales para eliminar duplicidades en Galicai y acaba de anunciar el cierre de otras mil en toda España. 

Esta es la dinámica del sector financiero durante toda la década, con destrucción de empleo a base de prejubilaciones y bajas incentivadas y cierres de oficinas provocados por las duplicidades de los procesos de concentración y la digitalización que aleja al cliente de las sucursales.

Ahora, los bajos tipos de interés y la pandemia del coronavirus están acelerando el proceso.

 

Un artículo de Rubén Rodríguez

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