Preferentistas preparan una querella contra la antigua cúpula de Caixa Galicia

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Acouga estudia la operación por la que la caja pagó más de 63 millones a Pontegadea en 2007 por hacerse con el edificio del Cine Avenida, que Ortega acabó de comprar ese mismo año tras desembolsar poco más de 33 millones

Rubén Rodríguez

José Luis Méndez ante la sede de la Fundación Caixa Galicia e imagen general de la calle, con el edificio del Cine Avenida
José Luis Méndez ante la sede de la Fundación Caixa Galicia e imagen general de la calle, con el edificio del Cine Avenida

en A Coruña, 22 de mayo de 2015 (05:10 CET)

La misma entidad que ultima la demanda colectiva por la comercialización de participaciones preferentes y subordinadas de las antiguas cajas gallegas, estudia ahora nuevas acciones judiciales por una operación urbanística de Caixa Galicia en plena milla de oro de A Coruña. La Asociación de Consumidores e Usuarios de Galicia (Acouga), que nació al calor del escándalo de las preferentes para proteger en los tribunales los derechos de los ahorradores, analiza la documentación relativa a la compra de un inmueble ubicado en los Cantones coruñeses, el antiguo edificio del Cine Avenida.

La caja que durante tres décadas capitaneó José Luis Méndez se hizo con la propiedad en 2007 tras invertir 63.655.700 euros. La mayor parte de esa cantidad, 63 millones, fue a parar a las arcas de Pontegadea, la inmobiliaria de Amancio Ortega, que había invertido poco más de 33 millones en adquirirla. Acouga estudia si aquella operación, de la que nunca hasta ahora se dieron a conocer las cifras, fue o no un pelotazo en toda regla y si, en consecuencia, existen motivos para presentar una querella contra quienes impulsaron la compra, causando un daño patrimonial y societario a la entidad. Es decir, los antiguos gestores de Caixa Galicia, que bendijeron la operación.

Ortega entra en acción

La historia económica de cómo el edificio del Cine Avenida encontró sitio entre el patrimonio inmobiliario de la malograda Caixa Galicia se escribe en poco más de dos años, entre 2005 y 2007.

Pontegadea Inmobiliaria, brazo inversor en el negocio del ladrillo de Amancio Ortega que cuelga del holding familiar Pontegadea Inversiones, se hizo con las propiedades en una serie de operaciones que comenzaron el 29 de noviembre de 2005. Fue entonces cuando se escrituró un primer pago de 3,8 millones por parte del inmueble y los terrenos, según la documentación de Acouga.

A partir de entonces, Amancio Ortega efectuaría otros cuatro pagos para hacerse con la totalidad del solar y el edificio. Un primero de 3 millones; otro de 7,4 y un tercero de 11 millones. En 2007 culmina la operación comprándole por 9,6 millones un 15,8% del solar y un 15,9% del edificio a José Ramón Valcárcel, el último propietario que accedió a la venta. Con ese acuerdo, Ortega se hizo con la práctica totalidad del inmueble.

Caixa Galicia paga el doble

No tuvo que esperar mucho el fundador de Inditex para encontrar comprador. Ese mismo año cerraba el traspaso del edificio a Caixa Galicia por el doble de lo que había invertido, según Acouga. La caja pagó a Pontegadea Inmobiliaria 63 millones. José Luis Méndez había intentado sin éxito hacerse con el inmueble anteriormente, antes de levantar en el edificio adyacente la sede de la Fundación Caixa Galicia.

La entidad no solo tuvo que pagar más, sino que asumió las condiciones que le impuso Ortega. Entre ellas, que los bajos del inmueble no se podrían destinar a ningún tipo de negocio textil. No quería el fundador de Inditex competencia para sus cadenas en espacio tan señalado.

Otros 655.000 euros

Javier García de Paredes, mano derecha de Méndez, negociador de la fusión con Caixanova y uno de los directivos que se embolsó una indemnización millonaria a su salida de la entidad –aunque fue también el primero que dijo estar dispuesto a devolverla-- representó a Caixa Galicia en la operación con Pontegadea.

Pese al desembolso, la entidad no tenía todavía la totalidad del edificio, pues el usufructo vitalicio del cuarto izquierda era de una familia formada por dos hermanos y sus padres. La caja tuvo que pagar otros 655.700 euros para poder tener la propiedad plena de esa parte del inmueble.

En total, Caixa Galicia pagó 63.655.700 millones por las mismas propiedades que costaron a Ortega 30 millones menos apenas unos años antes, sostiene Acouga.  

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