Mil millones de inversión en los puertos gallegos para el reto del Canal de Panamá

stop

Las dársenas se preparan para un vuelco en el tráfico mundial ampliando infraestructuras y desarrollando una intensa actividad comercial

Vista aérea del puerto de Ferrol

17 de febrero de 2014 (04:51 CET)

El Canal de Panamá, esa obra que tanto se le atragantó a Sacyr, atrae las miradas de todo el mundo, no en vano, su conclusión implicará un cambio de calado en la configuración de las rutas marítimas que ordenan el mercado mundial. Ante la perspectiva de la apertura de las nuevas esclusas, que acumularán retrasos debido a las dificultades que atraviesa la obra, los principales puertos del Caribe, Estados Unidos e Inglaterra han acometido multimillonarias inversiones para prepararse para el reto. Y en Galicia ha sucedido algo similar.

Se ha abordado una transformación de las dársenas que, en su momento, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que se cimentaba en una inversión de 1.000 millones de euros, aunque los costes del Puerto Exterior de Punta Langosteira, una infraestructura clave, dispararían el dato. Casi todos los puertos han acometido obras de ampliación, algunos con transformaciones de envergadura como Ferrol o Vilagarcía, para adaptarse al nuevo mapa de rutas marítimas que llegará con retraso, debido a los sucesivos problemas en la ejecución de las obras.

Ferrol y A Coruña como punta de lanza

La hoja de ruta que dibujaba Feijóo hace algo más de dos años emplazaba a los puertos gallegos a acometer sus reformas en “coordinación” con las obras del Canal. Había dos puntos clave en A Coruña y Ferrol. El primero está llamado a convertirse, a través del Puerto Exterior, en el gran espacio para graneles sólidos y líquidos. Se ha dado ya un paso de gigante en la configuración de la nueva fachada marítima de la ciudad confirmando el traslado de Repsol a Punta Langosteira. Entre los trabajos pendientes para la infraestructura está el dique oeste para reducir el impacto del oleaje y la conexión ferroviaria que permita el tráfico de graneles sólidos.

El puerto de Ferrol, que cerró la ampliación de su puerto exterior con el cambio de década, está llamado a convertirse en un referente en el tráfico de contenedores. Sobre todo, tras alcanzar un acuerdo con un operador del puerto portugués de Leixoes -- FCT, líder en el norte de Portugal-- para comenzar un tránsito de mercancía contenerizada que vincula al recinto ferrolano con una de las grandes dársenas de Europa y con las grandes líneas de tráfico.

Actividad comercial

Vigo, Marín y Vilagarcía, que inauguró en 2012 un nuevo puesto de inspección fronteriza y el muelle comercial oeste, llevaron también a cabo obras de ampliación de calado y superficie. Pero todo este desarrollo en infraestructuras ha ido de la mano con una intensa actividad comercial que el investigador de la Universidade da Coruña, Carlos País, define como “la salida al mundo” de los puertos gallegos. “Se han realizado unos programas de proyección comercial muy importantes. Se han lanzado a conversar con puertos y empresarios del hinterland de Cartagena de Indias o Hong Kong”

La actividad negociadora sirve para no quedarse descolgado en el nuevo ordenamiento. Las grandes empresas establecerán su ruta regular y tanto administración como puertos pelearán por aprovecharse de su tráfico o de la actividad que generan a su alrededor antes de que se fuguen a otras enclaves.

El escenario

¿Todo este trabajo comercial y constructivo es por el Canal? Se acometió pensando en un aumento en la afluencia de buques y en una recuperación del comercio internacional, pero el canal es la lente con la que se mira al futuro.

La perspectiva es que la nueva vía marítima propiciará un enorme volumen de tráfico general y de contenedores por el Atlántico. Los grandes puertos del Caribe, como Kingston (Jamaica), Caucedo (Santo Domingo) o Freeport (Bahamas) han comenzado el último año a acometer importantes obras de automatización y ampliación de muelles con notorias inversiones. Este mismo fenómeno se produce también en la zona norte del continente, en Baltimore o New Jersey, y también en Liverpool y Cardiff, en Inglaterra.

La idea de los expertos es que las rutas marítimas se van a recomponer en torno a un servicio que da la vuelta al mundo ('ecuatorial') con paradas en el Caribe. Galicia puede ser una de las puertas del Atlántico, captando tráficos y ejerciendo un papel importante en líneas secundarias de abastecimiento.

Los retos pendientes

Aunque las infraestructuras han avanzado sobremanera, todavía quedan cuestiones pendientes. Carlos Pais nombra tres: la conexión ferroviaria de los puertos, que está desarrollándose en Ferrol y se desconoce todavía en Punta Langosteira; la persistencia en la actividad comercial para buscar sinergias con operadores internacionales y la necesidad de desarrollar áreas logísticas próximas al puerto, con empresas que ofrezcan salida a as mercancías.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad