Máxima presión para que Bankia ajuste al límite el precio de la OPV

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BOLSA

Rodrigo Rato y el vicepresidente de la entidad, José Luis Olivas

17 de julio de 2011 (17:39 CET)

El lunes 18 de julio es el día más importante para la salida a bolsa de Bankia. Se fija el precio definitivo de la oferta pública de venta de acciones (OPV) de la entidad y todas las partes van a defender a capa y espada sus intereses.

Los inversores institucionales van a intentar forzar que el precio sea el mínimo posible a la vista de la dura situación de los mercados y de la necesidad de Bankia de sacar adelante la operación como sea y captar los al menos 3.636 millones de euros que necesita para cumplir con los exigencias de capital que pide el Gobierno.

Fuentes cercanas a la operación aseguran que la negociación va a ser durísima y que el precio se va a conocer muy tarde, quién sabe si ya en la madrugada del martes. Bankia y los bancos coordinadores de la operación tomarán la decisión con los mercados estadounidenses ya cerrados. Con todas las órdenes en la mano será el momento de poner precio a la venta de acciones.

El propio desarrollo de la oferta permite anticipar que el precio definitivo estará muy cerca o coincidirá con el mínimo previsto en la horquilla. Incluso, no se puede descartar que se sitúe por debajo si la presión de fondos de inversión, de pensiones y aseguradores lo exige. “Hay que salir sí o sí”, señalan desde los bancos de inversión, que reconocen que nunca han tenido que sacar adelante una OPV en unas circunstancias más desfavorables.

Día de la verdad


Bankia ha fijado la horquilla de precios de la operación entre los 4,41 y los 5,05 euros. La semana pasada estableció el precio máximo para particulares en el nivel máximo, pero no deja de ser una anécdota. El día de la verdad es hoy y Bankia se enfrenta al momento con la bolsa bajo mínimos, la prima de riesgo en torno a los 340 puntos y una incertidumbre extraordinaria sobre el rescate de Grecia y las negociaciones para elevar el techo de gasto en Estados Unidos.

En estas circunstancias, el grupo está sacando adelante la operación a duras penas. Ha cerrado el tramo minorista, que cubre el 60% de la operación, sin exceso alguno, mientras que el institucional avanza buen ritmo pero también muy ajustado a la espera de que hoy los grandes inversores digan su última palabra.

Aire con los stress test

El grupo que preside Rodrigo Rato afronta el momento del precio final sin la presión de los resultados de los stress test que, en el caso de España, se han ceñido a las expectativas. Bankia ha pasado la prueba con un calificación del 5,4%, por encima del mínimo del 5% exigido. Por lo tanto, desaparece una de las grandes incertidumbres que pesaba sobre el grupo, aunque el aprobado estaba más que descontado. Si no hay contratiempos, Bankia empezará a cotizar el 20 de julio.

Un día después es el turno de Banca Cívica. El grupo resultante de la fusión de Caja Navarra, Cajasol, Caja Burgos y Caja Canarias, ha obtenido una calificación del 5,6% en las pruebas de solvencia. La entidad fijará el precio definitivo de su oferta el día 19. Contará con un día más que su competidor Bankia para conseguir el favor de los grandes inversores.
 
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