Un informe reciente afirma que el minado de bitcoins toma fuerza en el cibercrimen. En la imagen, una 'granja' de bitcoins en China. EFE

Los mineros del bitcoin: “La fiesta se ha terminado”

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Las personas que en España se dedican a la validación de las operaciones con criptomonedas alertan del final de la rentabilidad en el sector

Cristian Reche

Un informe reciente afirma que el minado de bitcoins toma fuerza en el cibercrimen. En la imagen, una 'granja' de bitcoins en China. EFE

en Barcelona, 15 de abril de 2018 (05:00 CET)

Son los guardianes del sistema bitcoin y hasta no hace tanto se llenaban los bolsillos gracias a la criptomoneda estrella. Se les conoce como mineros, personas que ponen a funcionar sus equipos informáticos para validar las transacciones que se realizan con bitcoins en todo el mundo.

La pregunta parece obvia, ¿qué hacen exactamente? Conectan de manera indefinidia sus ordenadores a un dispositivo que procesa las operaciones de compra y venta. Durante ese tiempo deben validarlas resolviendo –en solitario o en grupo (pools)– una suerte de cálculos matemáticos y encriptados (bloques). Una vez descifrados, el sistema los anota en un gran libro y ellos reciben un pago en esta divisa virtual como recompensa.

Pero este trabajo ha dejado de ser rentable. El primer motivo y más importante es el precio al que cotiza el bitcoin. El 11 de diciembre de 2017 alcanzó los 17.549 dólares y ahora su precio supera ligeramente los 7.950 dólares. Resultado: una caída del 54% de su valor en cuatro meses. 

El otro es el precio de la luz en España, dado que estos dispositivos consumen mucha energía (aproximadamente 90 euros al mes en la factura eléctrica). Este coste es una desventaja respecto a otros países, como Venezuela, donde la luz es más barata y se recurre al bitcoin como vía de ingresos ante la hiperinflación del bolívar.

El bitcoin ha perdido más de la mitad de su valor en solo cuatro meses

“La fiesta se ha terminado, esto ha cambiado mucho en un par de años”, comenta Alfredo (nombre ficticio). Si empezara hoy, explica, con los pocos bitcoins que obtiene y el coste de las inversiones ligadas a la adquisición de los equipos y a su mantenimiento, los números no saldrían por ningún lado. "La gente que quiere entrar ahora no puede y los que quedamos aguantamos como podemos", insiste.

Basta con hacer la siguiente prueba: si un dispositivo que mina bitcoins (Antminer S9) se paga aproximadamente en torno a los 3.000 euros, y con él se obtienen 12,33 euros de beneficio diario, se necesitan más de 240 días para cubrir la inversión inicial. 

“Hay gente que ahora está atravesando problemas económicos”, explica respecto a las personas que llegaron tarde al negocio y que, no obstante, lo hicieron con una apuesta fuerte.  Ahora, con las previsiones económicas por los suelos, recurren a las páginas de anuncios para deshacerse de sus dispositivos de minado.

Colapso, calor y ruido

El tercero de los motivos está en el execeso de oferta. El auge de la industria motivó una nueva incursión de mineros. “Cada vez tocamos a menos”, explica de manera resumida Eugenio, minero con una empresa instalada en Cádiz y que se dedica exclusivamente a ello.

Hasta el momento, China, donde se fabrican los equipos especializados para minar, había sido pionera y líder en el minado. A falta de un registro oficial, The New York Times calculaba que dos tercios de la minería se producía allí. Pero desde hace seis meses, las cosas cambiaron. El gobierno del país prohibió el minado, lo que empujó a muchos a abandonar o, como alternativa, a hacerlo de espaldas a la ley en granjas clandestinas.

Muchos mineros de bitcoins se han marchado a países con temperaturas más bajas para enfriar sus equipos

El minado de bitcoin también comporta otro tipo de problemas, como el elevado ruido y el calor que generan los dispositivos. “La gente piensa que cada día nos vamos a dormir dejando encendido los ordenadores y nos levantamos con 5.000 euros, pero no es tan fácil”, cuenta Alfredo.

Todo ello ha comportado que algunos mineros se hayan mudado a países como Suecia y Noruega en busca de frío para mejorar el rendimiento de sus servidores. Tampoco es casualidad que la granja de minado más grande de Rusia se haya trasladado a Siberia para seguir operando.

¿Hacia otras criptomonedas?

En esta ecuación, los mineros se empiezan a decantar por otras criptomonedas, como el ethereum, la segunda más famosa, que apareció en 2013 y ya tiene un valor cercano a los 490 dólares.

¿Por qué? Para minarlas –y obtenerlas– basta con un ordenador y su tarjeta gráfica, opción a priori más económica que las máquinas exclusivas de minado de bitcoin. Además, la recompensa que se obtiene minando ethereum es siempre costante, mientras que en el bitcoin es decreciente a medida que pasa el tiempo.

El ethereum es la segunda criptomoneda con más valor

También varía el tiempo en el que se resuelven las operaciones. Si en el minado de bitcoin se tarda una media de diez minutos, el de ethereum no supera los 16 segundos. 

Pero los entrevistados señalan las debilidades de esta opción. En primer lugar, alertan de que la especulación empuja al alza el precio de los dispositivos de minado. "Se está pagando por una tarjeta gráfica un precio infinitamente superior al original", afirma Eugenio, que añade cómo los mineros miden cada día la dificultad entre minar una moneda u otra.

La segunda razón para no buscar rentabilidad en esta nueva criptomoneda está en la falta de potencia de las tarjetas gráficas. "Es cierto que se consume menos luz, pero también conlleva que tenga menos capacidad para obtener bitcoins, por lo que no puedes competir con granjas o gente que mina en grupo", concluye.

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