Los gallegos vuelven a buscar fortuna en la emigración

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La inversión de los “indianos” en Galicia se estanca por la crisis

El expresidente Aznar impone a Olegario Vázquez Raña la Cruz del Mérito Civil / EFE

02 de febrero de 2013 (22:41 CET)

La emigración es un fenómeno que siempre ha estado ligado a Galicia. Entre los años cincuenta y setenta miles de personas salieron de su tierra para hacer fortuna al exterior. Ahora, en 2013, la comunidad vuelve a emigrar. Según los datos que defiende el sindicato CIG, durante el pasado año 70 jóvenes abandonaron la comunidad al día. Según aseguran en muchos ayuntamientos donde la emigración fue masiva en el pasado, los emigrantes retornados también están volviendo a hacer las maletas.

De la época de la gran emigración gallega hay ejemplos de ayuntamientos donde la mayor parte de sus ciudadanos marchó a hacer fortuna al otro lado del Atlántico. Uno de los casos más significativos es el del concello ourensano de Avión. Hasta el pasado 2011, cuando se prohibió el voto de la emigración en las municipales, el alcalde de Avión se escogía en ultramar pues el ayuntamiento tiene más población censada en el exterior que en el propio término municipal.

Avión ha sido la cuna de muchos emigrantes que forjaron grandes fortunas en el exterior, sobre todo en México. El ejemplo más destacado es el de los Vázquez Raña, que emigraron al país azteca y llegaron a crear un gran imperio. Olegario fundó el grupo empresarial Ángeles, al que pertenecen el grupo Imagen y el Financiero Multiva. Feijóo llegó a pedirle al empresario que invirtiese en Novacaixagalicia para evitar su subasta.

El paradigma del éxito


La imagen de Avión, según reconoció en alguna ocasión su alcalde, Antonio Montero, es la imagen del emigrante, una pieza clave en el desarrollo económico del municipio. Las inversiones de los retornados, la mayoría jubilados, y de los emigrantes, que construyen su vivienda de veraneo en donde nacieron, generan empleo para los jóvenes. El propio Antonio Montero nació en Uruguay. Es también hijo de la emigración.

Y en medio de la emoción de las despedidas y de los reencuentros que caracteriza al municipio, Avión es también paradigma de la emigración exitosa, de la huida de la pobreza hacia la fortuna. “Me marché con una maletita y llegué con un Mercedes”.

Son palabras de uno de los retornados que recoge el documental, Avión, el pueblo ausente, dirigido por los lucenses María y Marcos Hervera. Precisamente, la filmación pretende contraponer el sentimiento de nostalgia de los emigrados con la imagen del éxito económico que se asocia a su localidad.

El pueblo transformado

En la experiencia de los cineastas, uno de los aspectos que más llamó su atención fue la transformación de los pueblos que conforman el municipio, habitados por retornados durante el invierno, jubilados que viven de sus pensiones o de las rentas que consiguieron en ultramar. En verano, el regreso de los emigrantes insufla nueva vida al municipio, multiplicando su población.

“Es un lugar muy extraño. Tuvimos claro, y más después de visitarlo en invierno y en verano, que debíamos incluirlo en el documental como un personaje más, que es el principal, el pueblo”, explica María Hervera.

De México a Panamá


Un caso similar al de Avión es el del pequeño concello de Boborás, gobernado desde hace más de veinte por el popular Cipriano Caamaño. En este caso, los emigrados decidieron probar suerte en Panamá. “Es cierto que aquí marchó mucha gente que a base de mucho trabajo y esfuerzo llegó a hacer grandes fortunas. En Panamá especialmente y en toda la zona de centroamérica”, explica el regidor, que es reacio a comentar quienes son los vecinos que consiguieron triunfar.

“No nos gusta hablar de nombres, pero sí que hubo mucha gente que triunfó. Sin la emigración, la historia de este pueblo hubiese sido bien distinta”, asevera.

La segunda emigración

Pero Caamaño asegura que muchos de los emigrantes retornados han decidido volver a hacer las maletas. “Es lamentable decirlo pero está pasando aquí y en todas partes de Galicia. Gente que volvió tras una vida de trabajo fuera, pensando que podría tener aquí un retiro están cogiendo de nuevo las maletas. Eso sí que es hablar de una segunda emigración”, dice.

Pérdida de inversiones

Los emigrantes que retornaron ricos, los llamados indianos, que durante muchos años invirtieron cantidades importantes que ayudaron a modernizar sus municipios natales también han dejado de invertir. “Antes solían comprar inmuebles, muchos garajes, pero ahora ese mercado se ha estancado”, indican desde la Federación de Empresas Inmobiliarias de Ourense (Fegein).

“El cliente mexicano ha bajado mucho su perfil, mientras que el venezolano ha desaparecido casi por completo por los problemas con los que se encuentran para poder sacar su patrimonio fuera del país”, comenta Benito Iglesias, presidente de la Fegein.
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