Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank. La entiidad gana 84 millones de euros en el primer semestre de este año, un 25% más. /EFE

Liberbank: un año del susto y los deberes a medio hacer

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Liberbank ya se ha desprendido de un tercio de su cartera de activos dudosos, pero ahora debe acelerar para ser más rentable

Cristian Reche

Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank. La entiidad gana 84 millones de euros en el primer semestre de este año, un 25% más. /EFE

Barcelona, 19 de mayo de 2018 (04:55 CET)

Liberbank está a poco más de un mes de llegar a su fatídico aniversario, el día en el que se asomó al abismo tras contagiarse de la caída del Popular y ser atacado por los bajistas. Desde entonces, el banco presidido por Manuel Menéndez mira al futuro con un horizonte más claro gracias a haber soltado buena parte del ladrillo tóxico y haber ajustado sus costes. No obstante, queda un reto: mejorar su rentabilidad.

La entidad resultante de las cajas de ahorro CajasturCCMCantabria, y Extremadura se ha arremangado hasta quitarse de encima un tercio de ladrillo tóxico –1.820 millones de euros entre el 31 de marzo de 2017 y 31 de marzo de este años–, según los últimos resultados presentados. 

Lo ha hecho poniendo a la venta grandes paquetes de activos dudosos. El último fue el pasado viernes, cuando anunció un acuerdo con GP Bolt para transferir activos inmobiliarios por valor de 180 millones de euros.

Esta cantidad se une a otras operaciones. La primera fue en agosto, cuando vendió su inmobiliaria Mihabitans y traspasó además 85 millones en activos a Promontoria Holding, propietaria de Haya Real Estate.

La segunda operación fue también de envergadura. Creó siete filiales junto a Bain Capital y Oceanwood para colocar otros 613 millones de euros en activos inmobiliarios (más de la mitad eran producto residencial y casi un tercio suelo) en una operación bautizada como Invictus.

Esta maniobra se reeditó a finales de marzo, cuando sacó al mercado una nueva cartera de adjudicados por valor de 250 millones, compuesta por 2.500 activos, la mayoría de ellos residenciales.

El trabajo que queda

Pero Liberbank debe reparar sus problemas de rentabilidad, el otro mal que le llevó a ser el nuevo patito feo de la banca –con la crisis del Popular llegó a perder un tercio de su valor en dos días– y guarda relación con las cajas de ahorros.

Si se comparan los datos de la patronal Ceca sobre los retornos sobre el capital (ROE), se observa como los de Liberbank (4,5%) están por debajo de la media (5,17%) y de otras entidades, como Banco Santander (8,19%), Banc Sabadell (6,7%), Bankia (6,6%), Caixabank (6,9%) y BBVA (6,4%),

La razón de esta posición es que Liberbank, a diferencia de las otras entidades, es un banco que todavía concentra el grueso de su actividad en el clásico negocio de las cajas de ahorros, que se apoya básicamente en prestar y captar dinero.

Su objetivo, pues, es ahora incrementar este margen un 10%, cifra que algunos analistas ven ahora alcanzable a pesar de que el euríbor en negativo seguirá reduciendo el margen de intermediación. 

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