Gonzalo Gortázar y Jordi Gual en la presentación de los resultados de 2017 de Caixabank. EFE

Las sombras del año récord de Caixabank (que los inversores sí ven)

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Caixabank presentó un beneficio récord de 1.684 millones de euros, pero los inversores castigaron al banco ante sus debilidades

en Barcelona, 03 de febrero de 2018 (05:00 CET)

Presentar un beneficio récord, con un incremento del 60%, y recibir un severo castigo de los inversores. Eso es lo que le pasó este viernes a Caixabank. Antes de las 8 de la mañana envió los resultados al regulador y los futuros empezaron a adelantar caídas en bolsa, que a media mañana superaban el 4%. Finalmente, cerró con un descenso del 2,98%.

¿Qué pasó? ¿Qué vieron los inversores? Por un lado había una cuestión de expectativas: ya esperaban unos resultados buenos y los habían descontado, con una subida de más del 12% en enero. Además, los analistas habían sido tan optimistas que esperaban incluso un crecimiento mayor del beneficio. Generar demasiadas expectativas puede ser un problema.

Pero por otro lado, el resultado de 2017 presenta algunas debilidades, que probablemente quedarán superadas a medida que la recuperación económica se vaya consolidando… y que los tipos de interés en la zona euro suban. Jordi Gual, presidente de Caixabank, mandó un recado al BCE y le dijo que “ya se justifica dar pasos hacia una normalización de la política monetaria”.

Caixabank disparó el beneficio tras reducir drásticamente las dotaciones

BENEFICIO RÉCORD PERO, ¿de dónde sale? Caixabank incrementó el 60% su beneficio pese a tener una evolución del margen bruto negativa –sólo subió por la incorporación de BPI– y un margen de explotación a la baja incluso con el banco portugués. Lo que convirtió estos descensos en un gran incremento de los números negros fue el descenso del 28,8% de las dotaciones. En 2017, la entidad dotó 1,547 millones, 600 millones menos que en 2016, cuando tuvo que hacer un esfuerzo extra por las clausulas suelo.

LOS MÁRGENES, AL LÍMITE. El margen bruto baja. Suben, en cambio, los más ligados al negocio del día a día, pero están llegando a un punto de estancamiento. Tiene que ver con los tipos: es difícil que suban con los tipos de interés a cero, y toda la banca española lo está sufriendo. Caixabank presentó una subida del 14% del margen de intereses y del 19,5% de las comisiones en 2017, pero buena parte del incremento obedece a la incorporación de BPI. Sin la misma, los incrementos se sitúan entre el 5% y el 6%.

EL LADRILLO sigue siendo una piedra en el zapato. Mejoran los resultados de la venta de inmuebles por la recuperación del sector, pero la actividad inmobiliaria todavía genera pérdidas importantes: en 2017 restó 413 millones de euros al beneficio de Caixabank. Además, aun tiene 5.878 millones de adjudicados en cartera. Mientras el Santander y BBVA redujeron sus carteras de forma significativa, el grupo catalán a penas lo rebajó el 6% respecto a 2016. La tasa de cobertura bajó del 60% al 58%.

El negocio inmobiliario restó 413 millones al beneficio de Caixabank, que tiene todavía 5.878 millones de adjudicados

LA CRISIS CATALANA está superada, según Jordi Gual y Gonzalo Gortázar. A finales de octubre ya admitieron que habían tenido fuga de depósitos tras el referéndum del 1-O en Cataluña, pero aseguraron que se había revertido. Este viernes han repetido lo mismo… pero los datos del cuarto trimestre reflejan un ligero descenso de los depósitos, de 700 millones, si bien en todo el año ganó más de 10.000 millones. Sea como fuere, como se vio en octubre, este es un tema que los inversores siguen de cerca.

MÁS TRABAJO EN BPI. “Este año también será el de BPI”, respondió Gual sobre si en 2018 pueden acometer nuevas operaciones corporativas –el año pasado esquivaban la pregunta diciendo que estaban centrados en integrar BPI–. Quizá solo fue una respuesta para seguir esquivando la cuestión, pero pese a que aseguran estar muy satisfechos con la evolución de BPI, les queda trabajo.

BPI SUMA Y RESTA. El banco portugués aportó 176 millones al beneficio de Caixabank. Es decir, algo más del 10%. Sin BPI, el banco catalán, ahora con la sede en Valencia, creció el 40%. Según el consejero delegado de la entidad, “tres cuartas partes de la subida del resultado del grupo corresponden a Caixabank y una cuarta parte a BPI”. Pero el banco portugués también resta por otro lado: generó un coste extra de 538 millones. BPI tiene sus propios problemas, como las pérdidas del banco angoleño BFA, del que tiene el 45%.

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