Las OPV de Bankia y Cívica apurarán el calendario aunque los mercados no den tregua

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BOLSAS

Rodrigo Rato y el vicepresidente de la entidad, José Luís Olivas

12 de julio de 2011 (19:58 CET)

Bankia y Banca Cívica se enfrentan a la última semana del proceso de salida a bolsa en el peor de los escenarios posibles. La prima de riesgo de España se ha disparado hasta niveles desconocidos hasta los 380 puntos básicos (el martes reaccionó a última hora y cerró en torno 315) y Europa es un hervidero en el que el fantasma del default en Grecia, Portugal e Italia mete cada día más miedo.

Entre la impotencia y el acto de fe, los dos grupos financieros han decidido que no van a tirar la toalla. Aunque saben que en las circunstancias actuales su debut en bolsa se complica hasta niveles insospechados, van a apurar hasta el último minuto. Para Bankia, la fecha límite es el próximo lunes 18 de julio, cuando debe fijar el precio definitivo de la oferta. Ese día la suerte estará echada: sabrán cuál es la demanda real y, sobre todo, a qué precios están dispuestos a comprar los inversores los entre 3.636 y los 4.164 millones de euros en acciones que ha puesto a la venta.

En el caso de Cívica, la hora de la verdad será un día más tarde, el 19, ya que ha decidido retrasar un día su debut en el parqué, hasta el jueves 21, lo que le da un poco más de margen para tratar de captar inversores.

Tanto el grupo que preside Rodrigo Rato como el que lideran Enrique Goñi y Antonio Pulido no quieren que los cientos de horas de trabajo realizado en los últimos meses para sacar adelante sus salidas a bolsa caigan en saco roto. Hasta hoy han hecho el máximo esfuerzo posible, rebajando sus precios de colocación hasta el límite y consiguiendo compromisos de compra de un buen número de inversores, tanto particulares como institucionales.

Bankia habría conseguido demanda por hasta 1.500 millones de euros entre los inversores profesionales en la banda más baja de precios fijada para la operación. Y también habría cubierto ya más de la mitad del tramo minorista, que carga con el 60% del peso de la oferta.

En el caso de Banca Cívica, a mediados de la semana pasada había captado hasta 800 millones. Sin embargo, estos volúmenes de fondos comprometidos se quedarán en una mera anécdota si los mercados no cambian. En cualquier caso, en los cuarteles generales de ambas entidades saben que si tienen que parar sus ofertas de acciones nadie, ni el Banco de España ni el Ministerio de Economía, les podrá hacer un solo reproche.

Bancos malos, nuevos consejos de administración, folletos de una transparencia impecable… Ambas entidades han hecho todo lo que tenían que hacer y si los mercados no les permiten salir tendrán que negociar con el Gobierno nuevos plazos para salir a bolsa. En ambos casos se da por hecho que volver a intentarlo a la vuelta del verano es prácticamente imposible. El límite sería marzo de 2010, aunque tanto Bankia como Cívica necesitarán un cartucho más si los mercados siguen cerrados por entonces.

Acto de fe

De momento, tanto Bankia como Banca Cívica están dispuestos a hacer un acto de fe. Ahora, toca esperar a que el diferencial entre España y Alemania se relaje en los cinco próximos días y a que se abra una pequeña ventana por la que sacar adelante sus OPV. En el grupo liderado por Caja Madrid y Bancaja ya tenían claro hace un mes que salir a bolsa con una prima de riesgo superior a los 300 puntos básicos era “sencillamente imposible”. Entonces, el diferencial de España con Alemania se situaba en los 250 puntos.

El riesgo de los test de estrés


Para terminar de cerrar el círculo nada virtuoso de los mercados, el viernes se conocerán los resultados de los test de estrés a las entidades financieras europeas. Algunas cajas españolas no saldrán bien paradas de los exámenes, como ya ha advertido la vicepresidenta económica, Elena Salgado. La razón es que Bruselas no permitirá esta vez que las provisiones genéricas amasadas en los buenos tiempos por los bancos y cajas españoles computen como capital.

El resultado será clave para cerrar o no aún más las puertas a las OPV de Bankia y Cívica. La clave estará en hasta qué punto se alejan las necesidades de capital que detecten los test de las que el Banco de España ya puso sobre la mesa en marzo. Según la institución que lidera Miguel Ángel Fernández Ordóñez, los bancos y cajas españoles necesitan 15.000 millones de euros.

Por lo tanto, las dos salidas a bolsa caminan sobre arenas movedizas. La UE puede declarar en cualquier momento el impago parcial de la deuda de Grecia, los mercados deben valorar aún el nuevo plan de ajuste de Italia y las bolsas y las acciones y los bonos están haciendo en los tres últimos días un auténtico ejercicio de histeria y volatilidad. A Bankia y a Cívica, que sabían que daban el salto a la bolsa contra corriente, no les queda otra que esperar. En cinco días, la respuesta.
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