Las 'convertibles' del Sabadell llegan a su ecuador con números rojos del 43%

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MERCADOS

07 de julio de 2011 (19:38 CET)

Los inversores particulares que en 2009 compraron 500 millones de euros en obligaciones convertibles de Banc Sabadell tienen hasta el 20 de julio para decidir si canjean voluntariamente sus títulos por acciones. A priori, no deberían tener dudas. Convertir ahora significaría asumir unas pérdidas del 43%. Es la diferencia entre el precio del banco en bolsa el martes, de 2,83 euros, y el de canje, fijado en 4,983.

Por lo tanto, el atractivo de convertir en este segundo periodo voluntario es ahora nulo. En el primero, hace exactamente un año, apenas canjearon sus obligaciones un centenar de accionistas, que se hicieron con 340.000 títulos del banco. En todos los casos, estos inversores necesitaban liquidez y vendieron a pesar de que la acción ya cotizaba un 23% por debajo del precio de canje.

Las obligaciones convertibles del banco que preside Josep Oliu tienen una vida máxima de cuatro años, de los que ya han transcurrido dos. Quienes no conviertan ahora ya sólo tendrán la oportunidad de hacerlo voluntariamente el año que viene. En julio de 2013, las obligaciones se convertirán en acciones obligatoriamente. Si la acción no alcanza los 4,983 euros, los inversores sufrirán pérdidas.

Decisión obligada

Por lo tanto, la inmensa mayoría de los que compraron en 2009 están obligados a decidir. O venden asumiendo unas pérdidas superiores al 40% o apuestan porque la acción del banco ya ha tocado fondo y subirá con fuerza desde los niveles actuales en los próximos dos años.

No obstante, la emisión del Sabadell hace bueno el dicho de que las penas con pan son menos penas. Quedarse al menos un año más supone cobrar un interés de alrededor del 5,5%, correspondiente a la suma de un 4,5% más el euríbor a tres meses que el banco se ha comprometido a pagar a sus obligacionistas los tres últimos años de la emisión.

En el primer año, Banc Sabadell abonó un 7%, la misma rentabilidad que ofrece CaixaBank a los inversores a los que acaba de colocar una emisión de convertibles por valor de 1.500 millones de euros. En el caso de una caída en el precio de la acción, estos intereses pueden compensar en todo o en una parte las minusvalías latentes acumuladas en bolsa.

Como todo el sector financiero

En plena crisis financiera y económica, los bancos españoles han colocado desde 2007 más de 10.000 millones de euros en títulos convertibles en acciones. La razón es que estas emisiones computan como capital principal, un reclamo perfecto para un sector al que los inversores reclamaban más capital y solvencia. Para los inversores, la única diferencia con la compra de una acción cotizada es que los accionistas cobran dividendos y los bonistas reciben intereses.

Pero, como en el caso de Banc Sabadell, la gran mayoría de estas emisiones cotizan por debajo del precio de conversión. La primera, de 7.000 millones de euros realizada por Santander en 2007 y que vence el año que viene, establece un precio de canje de 14,13 euros, a años luz de los 7,86 a los que cerró ayer el banco que preside Emilio Botín. Popular, que emitió 700 millones en 2009 a un precio de canje de 7,07 euros, cotiza a 3,829 euros. En ambos casos, las pérdidas no materializadas, del 44,4% y del 45% respectivamente, son aún más importantes que las acumuladas por las convertibles de Sabadell.

Para todo el sector financiero, 2011 está siendo otro año muy duro, marcado por la caída de los márgenes y nuevos repuntes de la morosidad en lo que al negocio doméstico se refiere. Además, la banca se enfrenta a la difícil situación de Grecia y Portugal, a las dudas sobre el proceso de recapitalización de las cajas de ahorros y a la férrea vigilancia de las agencias de rating justo antes de la publicación de los test de estrés

El pasado 29 de junio, la agencia de calificación crediticia Fitch redujo el rating a largo plazo de Banco Sabadell a A- desde A y ha situado la perspectiva en negativa desde estable, lo que supone que podría haber nuevos recortes en los próximos meses. El rating a corto plazo también cayó a F2 desde F1.

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