Las contradicciones del Banco de España siembran la duda sobre NCG

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Fuentes del regulador aseguran de mañana que la entidad será subastada en 2013, y de noche que “no hay plazos”

González Bueno y Castellano

30 de noviembre de 2012 (01:56 CET)

La mañana del jueves saltó la noticia: Novagalicia podría ser subastada en los próximos meses una vez concluido el proceso de CatalunyaCaixa. Por lo menos eso filtraron fuentes del Banco de España a la prensa, contradiciendo lo anunciado un día antes por el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia. Sin embargo, tras una tarde repleta de declaraciones al respecto, el regulador financiero indicó que “no hay plazos” fijados y que su proceso de subasta se iniciará “cuando las condiciones de mercado lo permitan”.

El Banco de España rectificó y volvió a la senda de lo manifestado por Bruselas. El único horizonte para Novagalicia, de momento, es el 2017. En cinco años debe estar integrada en otra entidad o, si no, será liquidada.

Declaración de un alto funcionario

La filtración de que NCG Banco sería vendida de forma inminente, en el primer trimestre de año, tras CatalunyaCaixa, fue hecha por un alto funcionario del Banco de España a un grupo de periodistas. Según esa fuente, una vez llevada a cabo la subasta de la entidad catalana --que quedará en manos de Botín en enero, tal y como adelantó Economía Digital-- le tocaría el turno a la gallega. Actuando de este modo, se estarían obviando los planes de búsqueda de capital privado del presidente de Novagalicia, José María Castellano, que consiguió hace justo un año colocar el 2,6% del capital de la entidad en manos de 17 de las principales fortunas de Galicia.

NCG Banco no quiso entrar a valorar las informaciones que corrían como la pólvora por las redes sociales y de las que, de inmediato, se hicieron eco los medios. La entidad aseguraba que, a falta de ninguna comunicación oficial, lo único en valor era el documento remitido a la CNMV el pasado miércoles a raíz de las noticias llegadas desde Bruselas. Cinco años, hasta el 2017, para integrarse en otra entidad --o en cualquier caso, buscar inversores-- o la liquidación.

El Gobierno no se mete hasta el 2015

La filtración cayó como un jarro de agua fría en la comunidad gallega y, por supuesto, también generó una gran alarma entre la plantilla de la entidad, que todavía digería la información conocida un día antes sobre que el banco gallego debería adelgazar su plantilla en 2.500 personas en dos años. “Creemos que es muy probable que el futuro preparado para Novagalicia pase porque sea absorbida, aún manteniendo su marca, por un grupo bancario español grande. Pero una cosa son cinco años y otra unos cuantos meses”, indicaron representantes sindicales de la entidad.

Sin embargo, dejaron claro que, en la reunión mantenida con NCG Banco el miércoles se les habló de la existencia de un pacto entre el banco y el Gobierno por el cual este no empezaría a buscar comprador para la entidad hasta 2015. “Hasta entonces Novagalicia es libre de buscarlo ella o intentar conseguir los inversores privados. Esto mismo es lo que nos han vuelto a repetir, cuando les hemos preguntado a raíz de esta filtración. Nada ha cambiado”, indicaron.

Feijóo desmiente “el rumor”

Las dudas sobre el futuro del banco gallego se colaron incluso en el debate de investidura del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. El líder del PSdeG, Manuel Vázquez, indicó que era necesario que las fuerzas políticas gallegas dieran la batalla para evitar la venta de Novagalicia Banco. Feijóo quiso espantar los malos augurios. “Si quiere ayudar a la entidad, escuche lo que dice el regulador y no lea confidenciales o haga caso de off the record en Madrid de alguna persona que tiene mucho interés en que no se pueda capitalizar”, dijo el presidente gallego.

La última comunicación oficial del Banco de España hecha el miércoles indicaba, a respecto de Novagalicia: “El plan prevé la venta de la entidad, que se realizará cuando se den las circunstancias adecuadas”. Horas más tarde, el organismo gobernado por Luis María Linde volvía a repetir lo mismo. “No hay plazos, el único que hay que respetar es el dado por la Unión Europea, que son cinco años”, indicaron. Pero la duda, ya estaba sembrada.
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