Las cámaras se quedan sin fondos a la espera de la reacción de la Xunta

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Empleados acusan a la Cámara de Pontevedra de utilizar a Deloitte para realizar despidos “a la carta”

Cámara de Comercio de Pontevedra

11 de enero de 2013 (23:39 CET)

Desde el año 2011, cuando el Gobierno de Zapatero suprimió el pago obligatorio de la cuota cameral, las cámaras de comercio viven un forzado proceso de reestructuración. Sin la cuota, han perdido su principal fuente de ingresos y, en medio de la crisis económica, han perdido también buena parte de las ayudas públicas que recibían. “Nos han condenado a morir lentamente por inanición”, dijo al respecto Eduardo Núñez-Torrón, presidente de la Cámara de Comercio de Lugo, que anunció su dimisión este jueves.

La nueva gestión de las entidades camerales, dos años después, sigue sin definirse. En parte, porque la Ley de Cámaras que regulará su modelo de financiación todavía está por redactar, a pesar de que el Gobierno de Rajoy se comprometió a tenerla lista en 2012. En Galicia, sin embargo, no se han dedicado solamente a esperar. La dirección de Comercio de la Xunta impulsó una mesa de negociación con representantes de las cámaras para abordar su viabilidad y Nava Castro, Directora Xeral de Comercio hasta las últimas elecciones, pidió a las nueve entidades gallegas un informe de sus gastos de personal, encontrándose alguna sorpresa, como dietas de 235 euros diarios y sueldos elevadísimos entre los altos cargos. La Xunta quiere tener claros los números antes de actuar.

Desde entonces, el Consello de Contas ha auditado las cámaras de Ferrol, Vilagarcía, Ourense y Pontevedra, y planea seguir hasta completar las cinco restantes. Fuentes próximas a la negociación con la Xunta consideran que no habrá apoyo económico a las entidades mientras las cuentas no cuadren, y eso pasa porque los sueldos de secretarios y altos cargos “bajen de la galaxia hasta cotas más terrenales”. La reunión que mantendrá el vicepresidente del Gobierno gallego en el Consello Galego de Cámaras el día 17 comenzará a resolver alguna de las dudas. O eso esperan las cámaras, que tienen poco margen para seguir esperando.

Los movimientos de las cámaras

A pesar de la caída de ingresos, que ha provocado expedientes de regulación de empleo y recortes en las plantillas, la mayoría de las cámaras gallegas han destacado su esfuerzo para mantener los servicios de asesoramiento y apoyo a las empresas. Algunas de ellas han pedido a la Xunta una prórroga para presentar sus presupuestos, debido a la falta de un modelo de financiación para los organismos y de una ley que lo regule.

Mientras, encargaron un informe a la consultora Deloitte, que sirviese para formular un plan de estratégico que garantizase su viabilidad tras el cambio de normativa. El informe, específico para cada cámara y de carácter interno, no se ha hecho público. José Manuel García Orois, gerente de la Cámara de Comercio de Vigo, reconoció que, en líneas muy generales, recomendaba aumentar al máximo la eficiencia y potenciar los servicios a empresas como base de los ingresos. En la Cámara de Pontevedra también advirtieron que su futuro pasaba por una fórmula más próxima al modelo empresarial.

Polémica en Pontevedra

El plan de Deloitte también provocó polémica en la Cámara de Pontevedra, donde precedió al despido de cuatro trabajadores. “Deloitte tuvo problemas porque no le facilitaron los informes de lo que cobraban los directivos y, sin esos datos, pidió una prórroga. En la Cámara no estaban conformes con el informe final, porque no establecían los recortes de personal que querían. Entonces, Deloitte presentó unos anexos en los que se especificaban los empleados sobrantes por áreas. Justificaron unos despidos a la carta”, asegura uno de los trabajadores despedidos.

El Consello de Contas inició en septiembre la fiscalización de las cuentas de la entidad, que vive su momento más convulso en los últimos años. La secretaria general de la cámara, Charo Lorenzo, declaró como imputada en el juzgado de instrucción número 1 de Pontevedra por un supuesto delito de negociaciones prohibidas a los funcionarios.

Los movimientos de los trabajadores

Los empleados de las cámaras también se han movilizado ante las previsibles reducciones de plantilla por la caída de ingresos. Reactivaron la Asociación de Personal de Cámaras de Comercio de Galicia y, desde la plataforma, manifestaron su preocupación por el futuro de las cámaras y por la demora en la búsqueda de soluciones.

Algunos de los trabajadores han abogado porque la Xunta se haga responsable de inmediato de las cámaras a través de una junta gestora y que comience a planificar su viabilidad para los próximos años “porque se acaba el tiempo”.

“Las Cámaras de Comercio en España tienen mala imagen porque en los últimos años entraron muchos recursos y se gestionaron mal. Creemos, pese a todo, que son necesarias y que dan un servicio fundamental para las empresas, por lo que pedimos que no dejen que se mueran”, dice uno de los trabajadores.

Futuro

En este escenario, se celebrará la reunión del Consello Galego de Cámaras en la que la Xunta, por medio de su vicepresidente Alfonso Rueda, deberá explicar cuál es su plan de austeridad para las entidades gallegas. En ese plan podrían entrar las fusiones para dejar las nueve cámaras actuales en 5 o 6, como mucho.

La otra posibilidad es que el proyecto de las entidades camerales convenza al Gobierno gallego. En este sentido, fuentes de las cámaras apuntan a que el plan de Deloitte sería un gesto bien valorado por la Xunta de cara a conceder su apoyo e, incluso, un fondo que ayudase a llevar a buen puerto su reestructuración. En cualquier caso, Xunta y Cámaras deberán seguir a la espera de la Ley de Cámaras, cuya demora paraliza sus movimientos.
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