Las cajas de ahorros obligan a España a pedir un rescate de 100.000 millones

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El Eurogrupo concluye que Rajoy no puede gestionar el sistema bancario por sí solo e impone una gigantesca línea de crédito para que el Gobierno español recapitalice el sistema completo a excepción de Santander, BBVA y algunos bancos medianos

Rajoy en Moncloa

09 de junio de 2012 (18:55 CET)

Los socios internacionales de España han obligado a Mariano Rajoy a firmar la petición de rescate para la banca del país, que habría generado un agujero que partiría de los 37.000 millones calculados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) pero que alcanzaría prácticamente los 80.000 millones si la situación económica evoluciona muy severamente en los próximos meses.

Bruselas prefiere abrir el grifo hasta los 100.000 millones por si las evaluaciones independientes encargadas por el Gobierno desvelan algún susto más. Los administradores de la zona del euro, con Alemania a la cabeza, despejarían así y de un plumazo cualquier duda más sobre la moneda única, a la espera de las elecciones griegas: el 17 de junio.

Los gabinetes de estudio de las instituciones internacionales prevén que el PIB español caerá el 1,8% este año (dos puntos más que las previsiones del Ministerio de Economía) y que el paro continuará subiendo.

Sin embargo, la cantidad necesaria que la Unión Europea y el FMI inyectarán a España se ha calculado en un escenario adverso que prevé el empobrecimiento general de la población, con una caída del PIB del 4,1% en 2012 y del 1,6% en 2013, y por lo tanto de la escalada de la tasa de mora y de la más que probable ejecución de garantías de préstamos al consumo e hipotecas.

La espiral continuaría hasta forzar minusvalías del 50% en los activos de la banca. Este escenario de estrés sólo lo soportarían los grandes bancos, Santander y BBVA, y alguna entidad mediana como Sabadell o Bankinter. Tanto el FMI como el Eurogrupo creen que España sería incapaz de gestionar por sí sola esta situación y han forzado a Rajoy a pedir el rescate, negado hasta la saciedad por Moncloa.

¿Cómo hemos llegado hasta esta situación?

Las evaluaciones internacionales apuntan que el 70% del sistema bancario español es sólido, a pesar de las lúgubres previsiones utilizadas para medir la fortaleza de los bancos y cajas, pero también dicen que el 30% sufre de importantes debilidades. El FMI señala a todas las cajas, sin excepción, como culpables de esa suerte de boquete sin fondo financiero que ahora España deberá cubrir con ayuda internacional.

La elevada exposición a la burbuja inmobiliaria y a las mayores exigencias de capital dictadas por el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero primero y por Rajoy después son los motivos que han vaciado a las cajas y a sus franquicias bancarias. Además, las recapitalizaciones en bolsa han sido un fracaso, a excepción de Caixabank, y el Gobierno –en las etapas de Zapatero y Rajoy-- no ha sido capaz de insuflar el brío necesario para rehacer el mapa de entidades.

Reestructuración

Pero las exigencias de capital no son lo peor. El problema para las cajas de ahorros y los bancos más débiles se agravaría porque las necesidades de capital “superarían esta cifra [los 100.000 millones]” debido a “los costes de reestructuración y a la reclasificación de préstamos que puedan identificarse en los exámenes de las valoradoras independientes”. Esto es: de Roland Berger y Oliver Wyman. Y es así porque el grado de deterioro económico previsto --poco probable pero factible-- puede implicar “nuevas pérdidas”, según el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble.
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