La supuesta trama de Banco Pastor: créditos a filiales quebradas para cobrar intereses

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Trece son las empresas que el querellante considera una pirámide para lograr un saneamiento adicional

José María Arias | EFE

24 de febrero de 2014 (22:04 CET)

Fueron 655 millones de euros en 2008 y 1.325 millones en 2099 los créditos que el Pastor concedió a sus filiales, todas ellas quebradas, según la querella, para lograr un saneamiento adicional con el cobro de intereses. Esa operativa se mantuvo, según el denunciante, en 2010. Trece son las filiales que entraron en esta dinámica, prácticamente todas relacionadas con el ladrillo: Proinalaga, Paradanta Gestión Global de Inmuebles, Moreira Gestión Global de Inmuebles, Tabeirós Gestión Global de Inmuebles, Promotora Inmobiliaria Ospibel, Os Ancares Gestión Global de Inmuebles, Bergantiños Gestión Global de Inmuebles, Arvum, Sobrinos de José Pastor Inversiones, Pastor Privada Investment 2, Residencial Valdemar, General de Terrenos y Edificios y Sidecu.

Créditos fallidos a sociedades fallidas

De acuerdo con la querella, que el propio Pastor considera “injusta” y ofensiva para el buen nombre de la entidad, “resulta irrefutable” que el banco, “que está en pérdidas desde el ejercicio 2008”, “para realizar el pago de los intereses y dividendos de los impositores y accionistas, recurrentemente ha ido captando dinero de nuevos impositores y accionistas para el pago de los mismos; y esto lo han hecho engañando a todas estas personas de forma continuada, justificando unos ingresos falsos de sociedades quebradas de su propiedad a las que les hacían llegar el dinero de estos depositantes y accionistas para, aparentemente, cobrar los intereses de unos créditos que tenía otorgados el Banco Pastor a estas sociedades quebradas”.

La querella pretende demostrar que “las nuevas entradas de dinero de los nuevos depositantes y nuevos accionistas se utilizan para pagar los intereses de los antiguos. Y, para que esto no se note, el dinero se hace pasar por sociedades insolventes propiedad del propio banco para que, aparentemente, paguen intereses de créditos que en realidad son créditos fallidos otorgados a sociedades fallidas”.
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