La reestructuración bancaria en Galicia ya destruyó 5.000 empleos 

stop

El grueso del recorte afectó a las plantillas del Popular-Pastor y de las antiguas cajas, que llegaron a la fusión con 7.800 trabajadores, frente a los 4.256 empleados que maneja Abanca 

Imagen de archivo de una manifestación de los trabajadores de Novagalicia contra los despidos

en A Coruña, 18 de noviembre de 2016 (05:55 CET)

La reconversión del negocio bancario en toda España, caracterizado por los ajustes de plantilla, el cierre de oficinas y la concentración en cada vez menos entidades, ha tenido como referente simbólico en Galicia la fusión fracasada de las antiguas cajas. Es un proceso que continúa abierto, como muestra la reestructuración que ha puesto en marcha Banco Popular, y que tendrá nuevos episodios en el futuro, bien por las necesidades de saneamiento de los bancos, bien por la aplicación de las nuevas tecnologías al servicio, que están alejando a los clientes de las oficinas a medida que los acercan al móvil.

Por ahora, la mutación del mapa bancario en Galicia ha conllevado un recorte de personal que supera ya los 5.000 empleos, si tomamos como referencia los ajustes que emprendió Novagalicia a lo largo de su desafortunado viaje hasta caer en manos de Banesco, y el resultado de la absorción de Banco Pastor por parte del Popular, junto a otros tijeretazos menos estruendosos, como el de Banco Gallego.

Los tormentos de las cajas

La fusión de las cajas arrancó con 7.800 trabajadores y un acuerdo con los sindicatos para prejubilar a 1.200. La nueva entidad echó a andar con parte de las salidas ya ejecutadas y 7.160 trabajadores. En los buenos tiempos, con el ladrillo enrocándose en los balances de las entidades, entre Caixanova y Caixa Galicia superaron ampliamente los 8.000 empleos, que fueron reduciéndose, sobre todo, a partir de 2.008.

Novagalicia presentó varios expedientes de regulación laboral, el más sonado finalizó con un pacto en 2013 para la salida de 1.850 trabajadores, aunque la cifra final fue menor. Abanca, heredera de la entidad nacionalizada, opera actualmente con una plantilla de 4.256 trabajadores, según el último balance de ejercicio remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Por el camino se quedaron más de 3.500 empleos, si tenemos en cuenta que la entidad que pilota Juan Carlos Escotet también integró los 170 empleados que tenía el Etcheverría.

Popular-Pastor, ajuste en marcha

Un poco más alejado de los focos, pero también con un importante ajuste, está el Pastor, engullido por el Popular en 2012. A la absorción llegó la entidad con 4.124 trabajadores, según el proyecto de integración. Acutalmente, la red del Popular en Galicia se compone de 132 oficinas y 1.400 empleados, siendo el banco con más presencia después de Abanca.

La digestión del Pastor llevó al Popular a desprenderse de 800 trabajadores a través de prejubilaciones. A estas salidas, está previsto que se sumen alrededor de 400 empleados en Galicia por la aplicación del ERE actual, lo que elevaría a 1.200 el recorte.

Para dar cuenta de la transformación sufrida en el sector basta con un dato. Entre el Pastor y las cajas en el momento de la fusión sumaban 1.600 oficinas, tantas como las sucursales activas que hay actualmente en Galicia, 1.690 según los datos del Banco de España.

Recorte en dos tiempos del Gallego

También mermó su tamaño Banco Gallego antes y después de su integración en el Sabadell. Aquel proceso se saldó con un ERE para 140 personas, con 50 prejubilaciones y 90 despidos. Antes de la venta, Banco Gallego había aplicado otro ERE que afectó a un centenar de empleados.

En la etapa previa a su disolución en el Sabadell, la entidad llegó a alcanzar las 800 personas en plantilla. Tras la fusión, y teniendo en cuenta el ERE previo, se redujo el cuadro de personal en más de 300 trabajadores. 

El 30% de la red y del empleo

Así pues, las entidades oriundas de la comunidad que llegaron con vida a la crisis --Novagalicia, Etcheverría, Banco Gallego y Pastor-- habrían perdido en su singladura 5.000 puestos de empleo que tenían antes de su venta. Si bien, estas reducciones de plantilla afectaron no sólo a Galicia, sino a las oficinas en el exterior que tenían Novagalicia o Gallego.

En la comunidad, sin embargo, se produjo una destrucción parecida de empleo, que también continúa en marcha. No sólo por el proceso que atraviesa el Popular, sino por la reducción de oficinas de sociedades estatales e internacionales. Este mismo año, el Santander anunció el cierre de 46 oficinas en Galicia y Asturias, con un recorte de plantilla de 84 trabajadores en las dos comunidades.

El último informe A Economía Galega, dirigido por Alberto Meixide para Afundación, aseguraba que desde 2008 se cerraron en la comunidad 800 oficinas, un 30% de la red, y estimaba que el tijeretazo en el empleo había tenido una proporción similar en los últimos cinco años. El sector sostenía en Galicia en 2008 cerca de 20.000 trabajadores. Es decir, se habrían destruído entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo. 
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad