La mitad de la deuda portuguesa, en manos de la banca española

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El riesgo es de 55.395 millones, más de tres veces el total de las entidades alemanas

08 de abril de 2013 (17:34 CET)

Los grandes grupos bancarios de España son titulares de más de la mitad de la deuda que Portugal emitió hasta septiembre de 2012, con el país rescatado por la comunidad internacional. El riesgo es de 55.395 millones de euros por varios conceptos. La cifra supera en más de tres veces la exposición del sistema financiero alemán.

En concreto, las entidades españolas tienen en balance 6.295 millones en títulos del gobierno luso, mientras que otros 3.100 millones corresponden a deuda de bancos portugueses y un total de 46.000 millones a deuda del sector privado no financiero, según los datos del Banco de Pagos Internacionales (BPI).

Tres veces más que Alemania

La posición de España como principal acreedor contrasta con la prudencia de los sistemas financieros de las primeras potencias europeas. Los bancos alemanes prestaron 17.899 millones de euros; los franceses, 12.788 millones; y cerrando la clasificación, Italia cedió 1.393 millones.

En su conjunto, la banca europea acumulaba hasta septiembre de 2012 una exposición a Portugal de 107.852 millones de euros, de los que 17.122 millones de euros corresponden a deuda pública, 12.024 millones de euros a deuda de la banca lusa y 78.675 millones de euros a deuda del sector privado.

Más recortes en Portugal

La Comisión Europea ha pedido, una vez más, al gobierno portugués que presente "rápidamente" las medidas alternativas para cumplir los objetivos de reducción de déficit. Ha aclarado que deberán tener el mismo impacto presupuestario que los ajustes de 2013 anulados por el Tribunal Constitucional luso.

El Ejecutivo comunitario ha avisado además de que el cumplimiento del déficit es una "precondición" tanto para el pago a Lisboa del próximo tramo de 2.000 millones de euros, previsto para mayo, como para el alargamiento de los plazos de devolución de la ayuda. Si Portugal no cumple, acariciaría de nuevo el riesgo de impago. La medida afectaría de lleno a los bancos españoles.
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