Un grupo de preferentitas protesta frente a los juzgados de Vigo | EFE
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El ex director general de Caixa Galicia asegura que los clientes que compraron preferentes, incluido él mismo, tenían que pasar un test de idoneidad

en A Coruña, 06 de abril de 2018 (15:25 CET)

No hubo presiones para colocar participaciones preferentes de manera masiva a los ahorradores en las oficinas de Caixa Galicia, al menos no por parte de la dirección general. Eso sostiene José Luis Méndez, quien no recuerda si había incentivos para la venta de estos productos tóxicos, que atraparon a miles de clientes, hasta el punto de que el Gobierno impulsó la creación de tribunales de arbitraje para intentar dar una salida rápida a los ahorradores que habían perdido su inversión y que amenazaban con colapsar a demandas a los tribunales.

¿Había Caixa Galicia colocado productos para inversores expertos a pequeños clientes para salvar sus números? Esa es la dirección de las preguntas que PP, PSOE, En Marea y Ciudadanos remitieron al ex director general de la entidad. Méndez dice no recordar si había un objetivo concreto en la colocación de preferentes, pero insiste en una idea clave: “Hasta mi jubilación, Caixa Galicia era solvente”.

Requisitos para la comercialización

El exdirectivo relata que las emisiones de preferentes comenzaron en 2003 y que la caja las puso en el mercado con “un enorme y reiterado celo” para que fuesen “comercializados de manera correcta y rigurosa”. En centenares de casos, los tribunales consideraron que no consiguieron este objetivo.

En todo caso, Méndez repite en varias ocasiones que se emitió una circular interna que fijó los puntos de obligado cumplimiento en la colocación de estos productos financieros complejos a clientes, como explicar todas las características técnicas de las preferentes y en ningún caso ofrecerlas como alternativa a otra inversión.

Méndez, un preferentista

El último requisito para comercializarlas era que el cliente realizar un “test de conveniencia” sobre el que debía evaluarse si era apto o no para adquirir el producto. “Las oficinas debían rellenar un formulario en donde quedaba reflejado el cumplimiento de todos los puntos”, asegura Méndez.

“En definitiva, la normativa interna de la entidad exigía que, quienes adquirimos, como fue mi caso, participaciones preferentes o deuda subordinada de Caixa Galicia, debíamos superar el test de idoneidad y debíamos saber las características del producto que estábamos contratando”, concluye.

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