Julio Fernández Gayoso, ex copresidente de Novacaixagalicia, durante su comparecencia en el Congreso / EFE

Guerra en el juzgado por las auditorías forensic de las cajas gallegas

Raminova Inversiones, participada por Caixanova y que dejó un pufo de 90 millones, es el eje de una batalla judicial tras su quiebra y liquidación

Una sociedad de cartera quebrada, Raminova Inversiones, vinculada a un grupo promotor pontevedrés, se ha convertido en una auténtica herencia envenenada de las extintas cajas gallegas. Son los juzgados, tanto de lo Mercantil, en Pontevedra, como de lo Penal, en Fuerteventura, los escenarios a los que se ha trasladado una guerra de socios que llega a la actualidad, pese a la quiebra y liquidación de Raminova y a la desaparición de las propias cajas.

Los hermanos Ángel y Arturo Ramírez González, conocidos por estar al frente de la empresa familiar Construcciones Ramírez, habitual contratista de obra pública en Galicia, tienen en Raminova Inversiones un auténtico polvorín. Actualmente, la sociedad de cartera se encuentra entre las participaciones heredadas de las cajas por parte de Abanca, antes Novagalicia. El paquete que declara el banco en su memoria es de un 50% del capital de Raminova, y apunta un pasivo de 27 millones de euros en sus estados financieros.

Varias vías judiciales

Sin embargo, el hilo para conocer la realidad que se esconde detrás de Raminova Inversiones tiene en varias decisiones judiciales sus principales anclajes. Una reciente sentencia, del pasado mes de febrero, de la Audiencia Provincial de Pontevedra, resitúa la contienda entre los socios, los hermanos Ramírez González y Abanca, como heredera de Novagalicia.

La guerra de socios llevó a Abanca a solicitar en varias juntas generales de Raminova Inversiones determinadas auditorías, que encargaría a la consultoras Mazars, de los ejercicios comprendidos entre 2012 y 2015 de la sociedad de cartera. No las debía tener todas consigo el banco de Juan Carlos Escotet porque también instaba, como socio mayoritario en ese momento, la elaboración de una auditoría forensic de la sociedad holding, que se proponía encargar a Deloitte.

Las auditorías forensic

Raminova, con un ramillete de una treintena de participadas, centraría así una investigación patrimonial para determinar la composición y el detalle de sus activos, su valoración, y eventuales salidas de fondos y participaciones. Todo, para esclarecer si de la gestión de la compañía se derivan responsabilidades penales. Los hermanos Ramírez, como minoritarios a través de varias sociedades patrimoniales, demandaron los acuerdos impulsados por Abanca, sin éxito hasta llegar a la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Pontevedra, que lo deja claro en su reciente sentencia.

Raminova Inversiones fue declarada en concurso voluntario de acreedores por el Juzgado de lo Mercantil número dos de Las Palmas de Gran Canaria en marzo de 2013. Dos años después se acordó la apertura de la fase de liquidación, aprobándose en octubre de 2015 el plan de liquidación presentado por el administrador concursal.

Una inyección de fondos a días de la fusión

Caixanova emerge en el pasado de la sociedad holding de los hermanos Ramírez, que tienen en la filial Ramiterra uno de sus auténticos agujeros negros denunciados en Anticorrupción por al Sareb, el banco malo. Un hecho revela las relaciones y hasta qué punto la entidad que en su día presidía Julio Fernández Gayoso hizo y deshizo a su antojo con sus participaciones en el ladrillo. La mencionada sentencia a la que ha tenido acceso Economía Digital dice mucho de las malas prácticas en la gestión de la extinta caja del sur.

Una junta general de accionistas de Raminova celebrada el 3 de junio de 2010 acordó ampliar su capital social a 84 millones de euros, suscribiendo la ampliación en exclusiva Caixanova, que de ese modo pasó a ser titular del 50% de la firma. Once días después de esa operación, el 14 de junio, el consejo de administración de Caixanova firmaba el documento de fusión con Caixa Galicia, acordaba las bajas laborales y la solicitud de ayudas al FROB por un primer importe de 1.170 millones. Tres años después de aquello, y antes de la entrada en escena de Abanca, Raminova suspendía pagos.

Causas penales y la hora del banco malo

Raminova y Ramiterra son actualmente el eje de otra investigación. De hecho, la solicitud de una auditoría forensic por parte de Abanca se sustanciaba en otro proceso, en este caso penal, incluido en las diligencias previas 847/2013, que se sigue en paralelo ante el Juzgado de Instrucción número tres de Puerto del Rosario, en Fuerteventura, en virtud de una querella de la Fiscalía y en la que Abanca está personada como acusación particular.

Y, ahora, a instancias de la Sareb, la Fiscalía investiga una denuncia  por una promoción de Ramiterra en el Golf Resort Salinas de Antigua, también en Fuerteventura. El pufo de los hermanos Ramírez, apoyado en su día desde Caixanova, puede ascender a 90 millones de euros, con Domingo González Mera, uno de los ejecutivos del sur que negoció la fusión, como principal investigado junto al grupo constructor familiar.

X.R.M.

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