Gobierno y PP presionan a la banca para que entre en la puja por la CAM

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LOS MERCADOS, PENDIENTES

Jorge Chamizo

El gobernador del Banco de España, Mafo, durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Madrid para informar del proceso de recapitalización
El gobernador del Banco de España, Mafo, durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Madrid para informar del proceso de recapitalización

22 de noviembre de 2011 (19:45 CET)

Cuenta atrás para pujar por la Caja de Ahorros del Meditárráneo (CAM). Con los inversores extranjeros y las autoridades comunitarias mirando con lupa al sector financiero español, mañana jueves acaba el plazo para presentar oferta vinculante. El Gobierno y el Partido Popular (PP) quieren que haya concurrencia y las grandes entidades del país a excepción de Bankia afinan los números para decidir si se suman a la carrera por la entidad alicantina. Santander, BBVA, La Caixa y Sabadell estudian a fondo la operación, a la que también podrían optar Ibercaja y Barclays.

Con un gobierno en funciones, la deuda en precios cercanos a la zona de rescate, el Banco de Valencia recién intervenido, nuevas exigencias de capital y rumores sobre el plan de reconversión del sector financiero que planea el PP, se acaba el plazo para pujar por la CAM. Una entidad con un agujero patrimonial notable pero con una cuota de mercado importante en la zona Mediterránea.

No parece el mejor momento para llevar a cabo una operación que puede suponer un desembolso de más de 2.200 millones al comprador, o quizá sí lo sea. Es una inmejorable oportunidad para resolver una de las asignaturas pendientes en la reconfiguración del tablero de la banca en España en un momento en el que todas las miradas convergen hacia nuestro país.

“Los aspirantes analizan con cierta frialdad la subasta pero existe interés por parte del gobierno saliente y del entrante para que haya candidatos en la puja”, afirman fuentes cercanas al proceso. Se trata de transmitir la sensación de que se están resolviendo los problemas del sector financiero español. La intervención del Banco de Valencia el día después de las elecciones ha sido un mensaje claro en ese sentido, añaden estas fuentes.

Frialdad de los aspirantes

El bocado es muy grande y requiere un gran esfuerzo financiero. Los aspirantes juegan al despiste, muestran poco interés pero todos están pendientes de lo que hace el competidor. De momento, el lunes acabó el periodo de due diligence que ha permitido conocer los estados contables de la sociedad y calcular los recursos que tendrá que aportar el comprador. En esta fase, los equipos de trabajo más numerosos han sido los de Santander, BBVA, La Caixa y Sabadell.

Es muy posible, según las mismas fuentes, que las ofertas sean poco generosas y que se pida al Banco de Epaña que aporte nuevas ayudas financieras o facilidades contables que se sumarían al Esquema de Protección de Activos ya ofrecido para cubrir buena parte de las pérdidas del crédito tóxico de la entidad. Se entraría en una fase de negociación bilateral de las entidades en liza con el banco regulador para adjuducar la CAM a la oferta más solvente y que pide menos recursos públicos.

De momento ha trascendido, que la entidad que compre la CAM al Banco de España tendrá que asumir un coste, entre necesidades de capital y dotaciones para cubrir pérdidas, cercano a los 2.200 millones de euros.
Sólo las necesidades de capital derivadas del activo adjudicable de la caja, cifrado en 30.000 millones de euros, ascienden a 1.500 millones. La cifra obedece al bajo nivel de capital que tiene dotado ahora mismo la CAM sobre ese activo y a las nuevas exigencias de solvencia que ha fijado el regulador europeo a los principales bancos del país.

A esta cantidad hay que sumar las pérdidas previstas de los créditos problemáticos y las depreciaciones no cubiertas por el Esquema de Protección de Activos. Esas pérdidas previstas para el ganador de la subasta se sitúan en unos 700 millones de euros adicionales y derivan de un agujero cercano a los 6.000 millones de euros.
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