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Cuando cumplen un mes a la sombra en A Lama, el exdirector general, que se niega a reintegrar seis millones, está "descolgado" del expresidente, que comparte celda con otro antiguo directivo, Rodríguez Estrada

Julio Fernández Gayoso y José Luis Pego, con la imagen de la prisión de A Lama en el centro

en A Coruña, 14 de febrero de 2017 (05:00 CET)

Cuando a punto están de cumplir un mes a la sombra, los exdirectivos de Novacaixagalicia hacen vidas separadas en la cárcel de A Lama. Al menos, dos de los principales actores de la fusión de las cajas gallegas, que se hicieron con el control de la entidad resultante, y que finalmente acabaron en la cárcel por el cobro de indemnizaciones millonarias o por ser cómplices del desfalco. Son Julio Fernández Gayoso, el octogenario expresidente  de la entidad, y José Luis Pego, durante años director general de Caixanova y después de NCG. 

Uña y carne durante décadas, los barrotes de A Lama no parecen sentar bien a la relación de ambos ejecutivos.  Según publican El Progreso y Diario de Pontevedra, que citan distintas fuentes penitenciarias, desde el primer momento Fernández Gayoso y Rodríguez Estrada, otro de los exdirectivos encarcelados, se hicieron compañeros de celda. "A Pego, descolgado, se le asignó un interno que cumple condena por tráfico de drogas", asegura el análisis publicado en ambos periódicos. 

La presión, sobre Pego

Fernández Gayoso cumple condena como responsable civil solidario, al igual que Rodríguez Estrada, anterior responsable de la oficina de integración de las cajas. Ninguno de ellos tiene que devolver dinero alguno, no así José Luis Pego, al que se le reclama la devolución de algo más de seis millones de euros, decisión de la Audiencia Nacional que el exdirector general ha recurrido. 

A otro de los condenados, Gregorio Gorriarán, que cumple condena en Soto del Real, se le han embargado y subastado bienes hasta cubrir el importe reclamado, unos cuatro millones. Y el abogado Ricardo Pradas, también en la cárcel madrileña, es responsable civil solidario. Desde el primer momento, cuando se dicta el auto de ingreso en prisión, toda la presión para evitar la cárcel recayó sobre Pego, quien ahora parece marginado. 

Integrados en A Lama

Los tres exdirectivos cumplen su pena en el módulo nueve, considerado 'blando' en el argot penitenciario, que está ocupado por reclusos con buena conducta, muchos de edad avanzada (sobre todo el caso de Gayoso) y cuyas condenas no son demasiado largas. 

Las mismas fuentes subrayan que en la elección del módulo no solo influyó la edad de los reclusos sino también el tipo de delito, pues raramente se mezclan a los condenados por hechos violentos con los autores de los llamados 'de guante blanco'. A la vez, coinciden en señalar que los tres "están totalmente integrados en el día a día", compartiendo las tareas comunes, "relacionándose e incluso empatizando con el resto de compañeros de módulo y acatando sin rechistar las severas directrices que rigen en el interior de la cárcel". 

Los vis a vis

Como ocurre con toda la población reclusa de A Lama, Gayoso, Pego y Rodríguez  Estrada tienen derecho a un locutorio a la semana, el cual ejercieron a los pocos días de su llegada, según relatan El Progreso y el Diario de Pontevedra. En el caso del expresidente de la caja gallega, señalan que dialogó con una familiar, aprovechando su condición de abogada, sobre su nueva situación procesal. 

Otro de los contactos que pueden tener con el exterior son los vis a vis de convivencia (los íntimos no llegan hasta después del primer mes de ingreso), de unas tres horas, que se desarrollan una vez al mes en una sala habilitada y en los que pueden participar hasta cinco familiares. Los banqueros disfrutaron la semana pasada de estos encuentros, señalan ambos diarios del Grupo El Progreso.
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