Gatillazo fiscal: Montoro deja a medias la reforma de los impuestos

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La legislatura terminará con más presión fiscal porque los recortes en IRPF y sociedades se quedan cortos para compensar la subida en IVA y especiales de 2012; España corre el riesgo de incumplir el déficit

Tarifas de IRPF a partir de 2015

20 de junio de 2014 (19:49 CET)

La reforma de los impuestos que ha presentado este viernes el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (PP), no sólo dista de ser un cambio radical, como aseguraba hace medio año cuando anticipaba que el proyecto sería la palanca sobre la que se asentaría la recuperación económica, sino que dejará una clara situación de mayor presión fiscal al término de la legislatura.

A pesar de la realidad numérica, los expertos dudan de que España pueda cumplir los objetivos de déficit cuando se despliegue la reforma. El cambio se basa, esencialmente, en reducir el IRPF, figura que supone el 41% de los ingresos del Estado, unos 70.000 millones, sin una alternativa conocida que compense la caída de ingresos.

Bruselas, prudente

Los expertos liderados por el profesor Manuel Lagares recomendaron la neutralidad fiscal, es decir que las rebajas queden siempre compensadas.

El Banco de España apuntaba esta misma semana una hoja de ruta alternativa. El Gobierno debería recortar 55.000 millones el gasto en tres años. Quizá por esta razón, Bruselas imposta una posición prudente de cara a la opinión pública. El Gobierno asegura que el crecimiento económico, mayor al previsto, permitirá cuadrar las cuentas.

Más impuestos con Rajoy


De los detalles que se conocen, cabe destacar que a partir del próximo enero el impuesto de la renta se reducirá una media del 12,5%. La menor tarifa se quedará corta para compensar la subida que el Gobierno aplicó nada más llegar a Moncloa.

La decisión inmediata de revisar IRPF e IVA supuso 6.200 millones adicionales a detraer del bolsillo de los contribuyentes. La rebaja conocida este viernes apenas alcanzará los 4.700 millones de mejora en 2015, cuando se convocarán elecciones generales, gracias a la corrección de los impuestos directos.

Nuevo modelo


Los trazos hacia el nuevo modelo, que llegaría a partir de 2017, se dejan intuir. El marco por venir pivotará en IVA y especiales y dará menor relevancia a los directos, IRPF y sociedades. Ello restará progresividad al sistema, premiando a los contribuyentes con más posibilidades.

Lo inmediato, sin embargo, se percibirá en las nóminas del próximo enero. Se pagará una media del 8% menos de impuestos. Las rentas inferiores a 24.000 euros, un 19%; las de menos de 18.000, el 26,6%, según las cifras que ha presentado Montoro. La clase media, el grueso que alimenta la recaudación, notará mejoras sensiblemente inferiores en 2015.

El IVA, sin cambios traumáticos

Pero la número dos del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría (PP), sostiene que para el 62% de los contribuyentes, los que cobran menos de 24.000 euros al año, la rebaja de IRPF alcanzará el 23,5% en 2016. Esta opción ha sido tachada de electoralista por el PSOE.

El Gobierno ha rechazado subir el IVA otra vez, salvo en algunos productos sanitarios por “imposición de Bruselas”.

Hacienda activa una nueva figura tributaria para las familias numerosas o con dependientes y devuelve los tipos que gravan el ahorro a los niveles de 2011, salvo para las cantidades superiores a los 50.000 euros.

Tibieza empresarial

La letra pequeña del proyecto se presentará el próximo lunes en rueda de prensa. Los detalles que se conocen han contentado a pocos. Ni siquiera la patronal CEOE cierra filas con el Gobierno. Juan Rosell asegura que echa de menos la desaparición de las medidas temporales que se establecieron para las empresas también en 2012.

“De este modo se podría incrementar la actividad económica y el empleo”, asegura. La patronal reclama la reducción “del elevado nivel de las cotizaciones sociales empresariales”.
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