FG se garantiza el sillón en BBVA con un número 2 domesticado

El presidente del banco fulmina al consejero delegado; Ángel Cano se prejubila con 26 millones en un plan de pensiones; su sustito carece de formación bancaria

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El presidente de BBVA, Francisco González (FG), lo vuelve a hacer. Decapita otro consejero delegado y los mayores del lugar pierden la cuenta. 

Ángel Cano ha sido fulminado como número 2 del banco y desde ya se cuenta en el club de los prejubilados de oro (que lidera José Ignacio Goirigolzarri) con una pensión de 26 millones, según el último informe de retribución comunicado por la entidad a los mercados. Los flecos sobre cómo se cobrarán se resolverán en las próximas horas.

En total, la entidad destinó en 2014 a la retribución del ex consejero delegado 6,58 millones en 2014, lo que supone un 36% más que en 2013. El sueldo era de 2,6 millones: el resto se orientó a variables, aportaciones al plan y a la entrega de acciones del banco.

El despido se fraguó a espaldas del nuevo banquero sin trabajo; tanto es así, que dirigió la presentación de resultados con su habitual tono de gente guapa madrileña. Sin embargo, probablemente se temía algo. A los periodistas que cubrieron el encuentro informativo les llamó la atención el poco tiempo que dedicó esta vez al ágape posterior.

Nuevos hombres del presidente

Junto a Cano se ejecuta una purga de directivos, como el de Comunicaciones (Ignacio Moliner cede el despacho a Paul G. Tobin), y ascienden los hombres próximos al presidente, como José Manuel González-Páramo. Llevará una macro área de regulación, economía y relaciones institucionales.

La diferencia con el cese del ex homologo de Cano en el Santander, Javier Marín, es que aquel despido fue cosa de dos. Ana Botín soltó la retahíla de diferencias y aceptó la dimisión de la mano derecha. A partir de ahí, se desencadenaron los cambios. FG decidió, reorganizó y comunicó. El lunes, el consejo hincó la rodilla.

Gatillo fácil

Al preguntar por Cano en las plazas financieras, la respuesta más o menos transversal remarca que es un banquero competente pero demasiado ambicioso. Y quizá ambas realidades han disparado el gatillo fácil de FG. En este sentido, la salida del ex consejero delegado del BBVA recuerda la de su antecesor, Goirigolzarri: el vasco que siempre quiso presidir un banco.

La maniobra en la cúpula garantiza a FG un horizonte sin presiones internas para que entregue la presidencia. El nuevo consejero delegado, Carlos Torres, carece de formación bancaria, y aunque ha desarrollado con éxito el área digital (motivo que esgrime BBVA para ascenderle), jamás ha lidiado con un balance de este calibre ni administrado riesgos inherentes al negocio de captar y prestar dinero.

FG lo rescató profesionalmente en 2008 y le dio la dirección de estrategia, un verdadero limbo dado la distribución de funciones de entonces. En Cataluña recuerdan la afición por los powerpoints, sólo comparable a la del ex presidente de Spanair, Ferran Soriano.

Hombre de Pizarro

Su apellido es conocido en Cataluña por el papel que desempeñó en las opas y contraopas que se lanzaron sobre Endesa. Era la mano derecha (la que zurraba a Gas Natural) de Manuel Pizarro, hombre próximo al PP de José María Aznar. Cabe la diferenciación porque FG orbita en ese círculo político, alejado del de Mariano Rajoy. Cano, hombre del atleti, tiene otras aristas más prosaicas. Dominaba los posados en el photocall.

Parecerá una frivolidad, pero en los pasillos de BBVA no esperan que Torres proyecte su imagen pública con tanta soltura. Si el presidente del grupo tiene ambiciones de continuidad, parece que un número dos discreto dilata el momento de salir. El sillón está garantizado hasta que él decida. No habrá bicefalias con Torres. Como gestor, está lejos de Cano y a una eternidad de Goirigolzarri.

Cano se reivindica

Oficialmente, están encantados de haberse conocido. Cano se marcha reivindicándose: «Han sido años difíciles e intensos y hoy BBVA está en una magnifica posición». Respecto al sucesor deja para los archivos que «Carlos es la persona idónea para seguir impulsando el proceso de transformación». La entidad tiene que digerir CatalunyaCaixa y la consolidación de un banco en Turquía. En España resiste Cristina de Parias.

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