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La Comisión Europea y el BCE advierten que la adquisición del Popular por el Santander puede acarrear una serie de demandas de los accionistas perjudicados

Barcelona, 08 de julio de 2017 (13:55 CET)

Las autoridades bancarias de España tendrán que vigilar el proceso de adquisición del Popular por el Santander y seguir de cerca cualquier riesgo de posibles litigios, según precisa la Comisión Europea y el Banco Central Europeo en su informe de seguimiento del rescate a la banca española.

La CE y el BCE efectuaron su séptima misión semestral de supervisión en abril, en la que analizaron la situación y desafíos de la banca española, pero en su informe final han incluido menciones a la resolución del Popular ordenada en junio por las autoridades europeas.

La resolución “permitió garantizar la continuidad de importantes funciones desempeñadas por el banco y evitar importantes efectos adversos sobre la estabilidad financiera”, han dicho las instituciones, que recuerdan que las pérdidas fueron totalmente absorbidas por accionistas y tenedores de deuda subordinada y no se necesitó ayuda pública. Pero advierten que los accionistas y acreedores que han perdido sus valores podrán emprender acciones judiciales.

El sector bancario se beneficia de la recuperación

Más allá de la compra del Popular, Bruselas y Fráncfort afirman que el sector bancario español en general “se benefician de la fuerte recuperación económica”, y que el sector cumple con comodidad los requisitos de capital regulatorio, mientras que la calidad de sus activos se ha reforzado.

Sin embargo también señalan varios desafíos y apuntan que la privatización de Bankia y BMN progresa “lentamente” pese a que su reestructuración “está bien avanzada” y su fusión debería completarse antes de finales de año.

“La Comisión sigue vigilando la implementación de los planes de reestructuración de Bankia y BMN, aunque el plazo para que el FROB salga de estos dos bancos se ha extendido de 2017 a 2019”, han afirmado.

Asimismo ha reiterado que la Sareb afronta un reto para deshacerse de su cartera de activos inmobiliarios de forma rentable y ha indicado que, pese a que la mejora del sector inmobiliario “se necesitan más esfuerzos para optimizar sus operaciones y resultados financieros”.

Europa pide vigilar los préstamos fallidos

Como en otros países europeos, la banca española se enfrenta a una escasa rentabilidad por el entorno de tipos bajos, a lo que se ha sumado su necesidad de provisionar para cubrirse ante impacto de devolución de las cláusulas suelo ordenada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. A pesar de las provisiones ya hechas, “el coste de la compensación a los consumidores necesita vigilarse de cerca”, han añadido.

Además, la CE y el BCE instan a seguir reduciendo el ratio de préstamos fallidos, que está por encima del 5,1 % de media europea, y han advertido de que “algunos bancos pequeños necesitan seguir reforzando sus balances”.

Al margen del sector bancario, las instituciones han subrayado que en España los niveles de deuda (99,5 % del PIB) y de desempleo (18,8 %) siguen siendo altos. La CE y el BCE no tienen dudas sobre la capacidad de España de devolver los 41.300 millones que recibió para sanear la banca, de los que ya ha reintegrado, en varias ocasiones de forma anticipada, 7.600 millones.

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