Antònio Costa, primer ministro de Portugal, y el presidente español, Pedro Sánchez. EFE.

España y Portugal frente al Covid: “Debemos salir juntos de la crisis”

El secretario general del Eixo Atlántico, Xoán Vázquez Mao, aboga por una mayor colaboración, a pesar de las diferencias en la gestión de la pandemia

Este lunes, 15 de junio, Galicia y Portugal subirán un peldaño más en la escalera de la nueva normalidad con la apertura de tres nuevos pasos fronterizos (Arbo y Melgaço, Salvaterra do Miño y Monçao, y Tomiño y Vilanova de Cerveira), que se sumarán a los ya habilitados de Verín y Chaves,  Tui y Valença y Calvos de Randín y Tourén. Para muchos empresarios rayanos, la medida es insuficiente. "La realidad es que, por el momento, no estamos ante una reapertura de fronteras, sino ante una medida de alivio", explica Xoán Vázquez Mao, secretario general del Eixo Atlántico do Noroeste Penínsular, entidad sin ánimo de lucro que se dedica desde hace décadas a apoyar todas aquellas iniciativas que fomenten la cooperación transfronteriza. A pesar de las diferencias notables en la gestión y desarrollo de la pandemia en ambos países, tiene claro que tanto España como Portugal deben "salir juntos de esta crisis". "No podemos olvidar que hay una realidad social que es la Península Ibérica", explica el dirigente, que sostiene que la situación actual evidencia la necesidad de acompasar y coordinar políticas, del mismo modo que han hecho Francia y Alemania. "Cuando dos países comparten una frontera, el análisis debe ser dual", dice, para incidir en la necesidad de potenciar la eurorregión Galicia-Norte de Portugal.

Vázquez Mao sostiene que, en lo que atañe a este territorio, que aglutina a 7 millones de ciudadanos, la crisis del Covid-19 ha evidenciado una serie de necesidades que, en gran medida, pasan por un aumento de la coordinación institucional. "Falta desarrollo competencial en las estructuras de cooperación, lo que ha relegado el papel de varias de ellas a una función reivindicativa y no operativa, en un momento en que la operatividad es imprescindible", dice. "Esto se ha visto muy claro en lo que ha ocurrido con las ciudades de la frontera, que se han cerrado ignorando la realidad socioeconómica compartida y avocándolas a una segunda crisis particular sobre la crisis general", resuelve. "Debemos darnos cuenta de que el eje atlántico, en tanto que sistema urbano transfronterizo organizado, constituye la tercera área urbana de la Península, por detrás de Madrid y Barcelona y por delante de Lisboa".

Pero, más allá de las necesarias llamadas a la cooperación, lo cierto es que el desarrollo de la crisis de Covid-19 hay diferencias notables que, ahora, marcan los tiempos de la recuperación.

Medidas sanitarias

La distancia fundamental se encuentra en el ámbito sanitario. La propagación del coronavirus ha sido notablemente menor en el territorio luso, que cuenta con poco más de 1.500 muertes frente a los más de 27.000 fallecidos en España. El escaso recorrido del virus en el país del socialista António Costa ha sido abordado por los principales medios de Europa. Existe un consenso claro en que uno de los factores que amortiguó el golpe fue el hecho de que el virus llegó de forma tardía al país vecino (en donde, curiosamente, los casos de muerte natural se disparó durante la pandemia). En España, el primer caso de coronavirus diagnosticado se produjo el 31 de enero (se trataba de un ciudadano alemán que estaba de visita). En Portugal, el paciente cero esperó hasta el 1 de marzo.

A pesar de la distancia entre estas fechas, la realidad es que ambos países aplicaron casi al mismo tiempo las medidas de confinamiento. Pedro Sánchez decretó el estado de alarma el 14 de marzo, contando ya 200 fallecidos. Portugal activó su estado de emergencia cuatro días después, aunque llevaba ya desde el 13 con restricciones, como el cierre de colegios. El país decretó esta figura por segunda vez en 45 años. En su caso, con 700 infectados y tan solo dos decesos.

Teniendo en cuenta que Galicia también ha presentado un mejor comportamiento frente al Covid-19 que otras comunidades, el ente transfronterizo ha trasladado a la Xunta su creencia de que sería positiva la creación "de una comisión formada por la Consellería de Sanidade gallega y la Administración Regional de Saude lusa que tenga como finalidad el seguimiento, prevención y alerta temprana de epidemias en el territorio".

Medidas económicas

Pero, ¿cómo se ha comportado la economía de ambos países ante el virus? Según las previsiones de la Comisión Europea dadas a conocer en mayo, la crisis del coronavirus en España provocará una de las recesiones más pronunciadas de la zona euro con una caída del Producto Interior Bruto (PIB) del -9,4% durante lo que queda de año. Por delante, solamente se encuentran Grecia (-9,7%) e Italia (-9,5%). En el caso luso, la caída será menor (-6,8%). En lo que atañe al primer trimestre del año, Portugal volvió a salir mejor parado. Los datos del Eurostat indican que en este periodo, el PIB español fue el tercero que más cayó, por detrás de Francia y Eslovaquia (un 5,2%), mientras que el territorio luso registró una caída del 3,9% con respecto al trimestre anterior.

Pero, a pesar de todo, el estudio European Consumer Payment Report, dado a conocer esta semana por Intrum y que analiza, en base a encuestas a ciudadanos, el impacto del Covid en los consumidores y sus finanzas personales, sitúa a Portugal como el octavo país de un total de 24 en el que las finanzas familiares se vieron más afectadas por la pandemia. Un 46% de los hogares consultados indica que sus deudas están aumentando a un ritmo mayor que los ingresos. Esta vez, el resultado del estudio es más benévolo con España, que se sitúa en el puesto número 17. Aquí, un 37% de los encuestados manifiestan alerta en el crecimiento de sus deudas familiares.

Con estos datos sobre la mesa, en lo que atañe a la reactivación económica de la eurorregión, el organismo liderado por Vázquez Mao insiste en que, al margen de las políticas propias de reactivación económica y ayuda a las familias, es necesario hacer un esfuerzo en el sector de la innovación tecnológica. "En los últimos años, Portugal ha apostado fuerte en este sentido. Es necesario corregir la gran asimetría que existe entre la comunidad gallega y el norte luso en materia de centros de innovación e investigación. Desde el Eixo recomendamos la creación de un grupo de trabajo que, en un plazo de dos meses, presente una propuesta para constituir un centro de coordinación y promoción conjunto de la investigación tecnológica", explica. "Debemos recordar lo que alcanzó Euskadi con la creación de Tecnalia y la unificación de los centros tecnológicos preexistentes, generando un capital humano de 1.900 investigadores al servicio del desarrollo de la industria vasca", apunta, para incidir en la importancia del sector de la automoción tanto en Galicia como en Portugal. "Es necesario aprovechar el eje Vigo-Mangualde", dice, en relación a las dos ciudades, gallega y lusa, donde el gigante PSA posee fábricas.

Eixo Atlántico (EFE. Salvador Sas)

Xoán Vázquez Mao, en una acción de promoción del eje ferroviario Vigo-Oporto. (EFE. Salvador Sas)

Turismo

En la reactivación económica, tanto España como Portugal saben que el turismo jugará un papel importante. No obstante, en este tema, el hecho de que el país vecino haya registrado un impacto sanitario del Covid-19 mucho menor, lo sitúa en mejor posición. Por lo menos, esto es lo que ha comentado ya en varias ocasiones el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que se ha mostrado "preocupado por la imagen trasladada al exterior". Lo cierto es que el Ejecutivo de Costa comenzó ya en abril a advertir de la necesidad de posicionar a Portugal como destino seguro y, junto con Grecia, ha sido de los primeros países en abrirse a negociar corredores aéreos con Reino Unido.

En el ámbito turístico, desde el Eixo Atlántico sostienen que es necesario, de nuevo, mejorar las sinergias del turismo entre Galicia y Norte de Portugal.  "En este momento es prioritario desarrollar estrategias e impulsar el turismo de proximidad en esta zona, que tiene 52 fines de semana al año para viajar", apunta Vázquez Mao. El ente transfronterizo indica que, tras la pandemia, es más preciso que nunca que las autoridades estatales apuesten por la denominada salida sur de Vigo por ferrocarril a Portugal, así como por la finalización de la línea del Miño y su conexión con el aeropuerto de Oporto. Entre las propuestas del organismo también figura la de implantar en los municipios gallegos con aeropuerto, A Coruña, Santiago y Vigo, "lanzaderas cómodas y rápidas entre las estaciones de ferrocarril y las terminales".

Un artículo de C. Díaz Pardo

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