España lucha contra el factor griego para evitar el 'derrumbe' de su economía

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SEMANA CLAVE

12 de septiembre de 2011 (19:56 CET)

España se la juega esta semana y sus responsables económicos van a trabajar con la máxima coordinación para sacar adelante la decisiva subasta de obligaciones del jueves en la que el Tesoro quiere levantar entre 3.000 y 4.000 millones de euros. No será fácil, porque los mercados son un campo de minas. Grecia sobre todo, pero también Italia y Francia, pueden poner las bolsas y los mercados de bonos más patas arriba si cabe si los peores vaticinios se cumplen.

Tras el desplome del 3,4% del Ibex este lunes y el repunte del diferencial con Alemania hasta los 360 puntos básicos, la realidad es que el Gobierno español afronta una semana sencillamente decisiva para el futuro del euro en unas circunstancias excepcionales. Aunque el ejecutivo está más fuera que dentro --el próximo 27 de septiembre se disuelven las cámaras-- los jefes de la maquinaria económica trabajan codo con codo para tomar decisiones rápidas y lo más acertadas posibles si las cosas se ponen feas.

Aunque su radio de acción es pequeño y no se ha establecido ningún dispositivo especial a la vista del recrudecimiento de las tensiones, la vicepresidenta Elena Salgado, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa –que mañana participa en un comité de servicios financieros de bancos centrales en Suiza-, y la directora general de Tesoro, Soledad Núñez, están redoblando sus esfuerzos para mandar un mensaje de tranquilidad.

Aunque el mensaje oficial es que esta es una semana más de las muchas de alta tensión que está generando la crisis, la realidad es que en pocas ocasiones los países más débiles de la Eurozona se han encontrado con más frentes abiertos en tan poco tiempo. Y en el caso de España, más aún con unas elecciones generales el próximo 20 de noviembre que añaden aún más incertidumbre.

Grecia lo acapara casi todo


La comprometida situación de Grecia vivirá dos grandes episodios esta semana. El primero el miércoles, un día antes de la gran subasta de bonos en España, cuando un equipo de técnicos europeos y del Fondo Monetario Internacional visitará Atenas para examinar las cuentas del país heleno. Es decir, para verificar si Grecia está cumpliendo los compromisos adquiridos cuando se le concedió el primer paquete de ayudas.

En los mercados hay pavor a que las cifras no cuadren. Si los expertos emiten un informe desfavorable, es muy probable que en la segunda cita clave que es la reunión que el Eurogrupo celebra el sábado se bloquee la concesión del segundo paquete de ayudas multimillonarias al país heleno. El riesgo de default es tan alto que ha dejado contra las cuerdas a los bancos franceses, los que más cargadas tienen sus carteras de deuda griega. Han sido duramente castigados en bolsa ya que el mercado se anticipa a un inminente recorte de su rating.

La situación griega es tan desesperada que incluso encubre la durísima realidad de otro de los grandes países bajo los focos: Italia, cuya prima de riesgo se situó este lunes alrededor de los 380 puntos. Lo peor que le podría pasar esta semana al país transalpino es que Moody’s rebajase su rating. Se van a cumplir tres meses desde que el 17 de junio la agencia pusiera en revisión la calificación del país. Ese es el plazo máximo para tomar la decisión definitiva, por lo que el tijeretazo puede ser cuestión de los próximos días. Una decisión que impactaría directamente sobre España, que tiene sobre sus hombros un peso parecido desde que Moody’s puso en revisión el rating de su deuda el pasado 29 de julio.

Prueba de fuego


Italia ya pagó este lunes las consecuencias en la subasta de 11.500 millones en letras a tres meses y un año. A este último plazo, tuvo que pagar un interés del 4,153%, frente al 2,959% de la anterior emisión. Y, lo que es más grave aún, la demanda se redujo significativamente.

En España la situación no es tan compleja después de la intervención del BCE que ha redujo la rentabilidad del bono español desde un insostenible 6,28%. Ahora ha repuntado de nuevo hasta el actual 5,36%, lo que convierte la subasta de títulos a 10 años en la España aspira a captar hasta 4.000 millones en una prueba de fuego.

Se trata de la segunda emisión a largo plazo tras la gran cuesta abajo de los mercados en agosto. El Tesoro salvó un primer match ball el 1 de septiembre en la subasta de bonos a cinco años gracias a la intervención del BCE. Ahora, el camino tiene muchas más trampas. Tantas, que el futuro inmediato es imprevisible.
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